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Día Internacional contra la violencia hacia las mujeres

Más recursos y medidas sociales para frenar los feminicidios

MUJERES DE CUT-BAI

Contra la violencia de género ESPE PÉREZ

 

Este 25 de Noviembre es el primero en el que nos manifestamos contra la violencia machista hacia las mujeres con una ley integral en vigor

El PSOE anunció  a bombo y platillo que su Ley Integral contra la violencia de género sería una verdadera solución para este gravísimo problema social. Un año después podemos afirmar es que el número de mujeres asesinadas por violencia machista no ha descendido significativamente respecto a años anteriores. En el Estado español desde enero ya son 71 las mujeres asesinadas a manos de sus agresores -datos de la Red Feminista.

La propuesta de una Ley que abordara la cuestión de forma global  -como la problemática requiere- era una reivindicación histórica de las organizaciones feministas  por lo que su tramitación levantó expectativas en muchas mujeres. Pero tanto el resultado final como las prisas para su tramitación evidenciaron que el interés del gobierno se centraba en la aprobación de una ley de cara a la opinión pública y terminó frustrando esas expectativas.

La ley se centra en la violencia en la pareja sin contemplar otras formas de violencia contra las mujeres: violaciones, prostitución, acosos sexual y laboral, mayor índice de analfabetismo en las mujeres, y tantas otras.

Como medidas contra esa violencia, el gobierno apuesta una vez más por el endurecimiento de las penas sin contemplar suficientemente otras medidas, como pueden ser las preventivas ( culturales, educativas), las sanitarias, las legales, o las asistenciales.

 Las escasas medidas sociales que plantea la ley, no van acompañadas del presupuesto económico adecuado para llevarlas a cabo por lo que en la práctica son sólo papel mojado.

Los malos tratos afectan a todas las clases sociales, pero el hecho de soportarlos durante años, de tardar una media de entre siete y diez años en denunciarlos, de morir a manos del maltratador tiene -y mucho- que ver con la falta de independencia económica: de trabajo, la precariedad laboral, la dificultad de acceso a la vivienda o de recursos para hacerse cargo de ésta... Todos estos son motivos fundamentales, que atan a las mujeres de la clase trabajadora al infierno del maltrato.

Abordar una verdadera lucha contra el maltrato equivale a exigir un plan de medidas sociales, más recursos para la prevención y un aumento significativo de la dotación presupuestaria que permita su urgente aplicación.

Las Mujeres del CUT-BAI pensamos que este 25 de noviembre se debe convertir en una jornada de lucha, de  denuncia y de movilización para exigir entre otras medidas:

Reforma de la Ley de Divorcio; Medidas de inserción laboral como cuotas de puestos de trabajo destinada a mujeres maltratadas; adaptación de las jornadas laborales a las escolares;  cuotas en las Bolsas de Empleo Público y planes especiales de Formación Profesional Ocupacional; Medidas de acceso a la vivienda, como la fijación de las cuotas hipotecarias en función de las condiciones económicas de la mujer; Medidas de ayuda al mantenimiento de las hijas e hijos, como gratuidad en las guarderías, becas para comedor y material escolar y servicios municipales de atención domiciliaria; Suficientes casas de acogida inmediata a cuanta mujer maltratada lo solicite, con la finalidad de facilitar a las mujeres rehacer su vida; Campañas de sensibilización y concienciación pública para combatir la mentalidad social imperante de ver las agresiones como algo privado a solucionar en el entorno familiar. Mentalidad presente en buena parte de la policía y la judicatura responsable de tantas sentencias machistas. Esta medida contemplaría la exigencia a los medios de comunicación de un tratamiento íntegro del problema, cuidando los contenidos y la información, en colaboración directa con las asociaciones de mujeres, mediante un código ético. Medidas especiales  para la mujer rural: En las zonas rurales los malos tratos son más silenciados y se denuncian menos. La Federación de Mujeres del Ámbito Rural afirma que “La jornada diaria de las mujeres rurales es un 25% más larga que la de los hombres”.”La falta de infraestructuras recae antes y más en las mujeres”.

En Andalucía, según el Instituto de la Mujer, alcanzamos desde el año 2001 al 2004 el mayor número de feminicidios en el ámbito de la pareja de todo el Estado español.

Por eso, este 25 de noviembre también nos movilizamos para reclamarle al PSOE su responsabilidad en cuanto a los malos tratos en nuestra nación y exigirle que después de 25 años de gobierno, adopte medidas en el ámbito de las competencias transferidas a  Andalucía, al mismo tiempo que reivindicamos mayor soberanía y poder de decisión.

Una vez más nos dirán que no hay recursos económicos para afrontar planes de este tipo. Mientras, cada año aumentan los gastos militares y se recortan los sociales.

Sin embargo, lo que falta es una distribución justa de las riquezas y un mayor control por parte de la clase trabajadora de esa riqueza para dotar de recursos económicos a esos Planes de Medidas Sociales.


CONTRA LA VIOLENCIA DE GÉNERO

La violencia contra las mujeres, es una de las violaciones de los derechos humanos más extendida, habitual y silenciada.

Es principalmente la mujer quien sufre la constante agresión de una concepción masculina que arrastra una larga lacra histórica, social y cultural marcadamente machista; una concepción de la relación de pareja de absoluta desigualdad, la mujer sigue siendo considerada un sujeto de segunda categoría sometida a la voluntad y caprichos de una estructura social machista.

La violencia de género tiene mucho que ver con un problema de poder, como motor y fuente permanente de la agresión, puesto que en la relación de pareja y en el seno de las familias se encarnan las relaciones de poder de una sociedad patriarcal y sexista que cuenta con todo un aparataje institucional.  Hablo de leyes hechas por hombre para mantener su denominación de género, de la policía como guardiana de ese orden patriarcal, de las instituciones estatales, insensibles al dolor y las necesidades de las mujeres maltratadas, de la educación que acuña hombres agresores y mujeres desempoderadas, de las iglesias con sus discursos de perdón y también de la estructura política formal que excluye a las mujeres de las decisiones y controles....

Es necesario que las mujeres nos desprendamos de nuestro “burka” con el que ocultamos nuestra degradación personal, para ello, debemos engrasar esas herramientas en los talleres de la educación, del mercado laboral, de la economía y principalmente en unas leyes que se encuentran obsoletas y responden a un modelo social que margina la autoestima de la mujer.

Desde el área de la mujer de la CUT denunciamos:

-          La falta de voluntad política del gobierno español para actuar con debida diligencia ante la violencia de género.

-          La impunidad manifiesta que rodea los actos de violencia contra las mujeres.

-          La existencia de normas y prácticas que colocan a las mujeres inmigrantes en situaciones de grave desprotección.

Proponemos:

-          Promover la acción del gobierno sobre la violencia contra las mujeres, desde la perspectiva de los derechos humanos de las mujeres y como una cuestión de justicia social.

          Que se introduzca en la formación de jueces, policías, abogados y agentes sociales, la materia de la violencia que las mujeres soportan en el ámbito familiar, social y laboral.

-   Introducir en el sistema educativo materias relativas al Principio de la Igualdad, a las relaciones de cooperación entre los sexos y el reproche y la censura hacia las actitudes y comportamientos que generen violencia de género.

-   Que se elabore un protocolo policial y sanitario que sirva de referente al los profesionales de estas ramas, a la hora de abordar la problemática de la violencia de género.

Y a la sociedad le reclamamos la capacidad de respuesta que, manifiesta cuando se produce un acto de terrorismo político y suficiente sensibilidad y colaboración para que, con su denuncia, se eviten más agresiones y muertes.

Debemos acabar con este silencio y olvidarnos de que se trata de un problema privado y no público. Es un problema con entidad política, fruto de una ideología sexista, que vulnera los derechos fundamentales y humanos obviando su condición de persona limitando su libertad y autonomía hasta el extremo de disponer de su vida.