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Diversos periódicos andaluces han publicado una encuesta
realizada por la Universidad de Sevilla, dando como resultado que el 52,7% de
los andaluces y andaluzas se muestran favorables al reconocimiento de Andalucía
como "nacionalidad histórica", un 18,1% optan por la definición de "nación",
mientras que un 21,2% opta por no contestar.
Las últimas encuestas realizadas por el Instituto de Estudios Sociológicos de
Andalucía ponían de manifiesto que el sentimiento nacional andaluz había
disminuido progresivamente desde el referéndum autonómico de 1980, situándose
recientemente en un 4% de la población andaluza. Los nuevos datos, sin embargo,
rompen esta tendencia histórica e implican un aumento espectacular y un
resurgimiento de la conciencia nacional andaluza.
La encuesta también proporciona datos sobre la reforma del
estatuto. “El Estatuto de
Andalucía ha de contener las mismas competencias que el
Estatuto que más recoja”. A esta afirmación se suma el 63,3%
de los encuestados por el Grupo Estio (Estadística e
Investigación Operativa) de la Hispalense. Este porcentaje dice estar muy o algo de acuerdo
con la idea, frente al 11,3% que asegura no
estar nada de acuerdo con la misma y el 25%
que no opina. Son los votantes de Izquierda Unida (IU) y del
Partido Andalucista (PA) los que tienen más claro su apoyo a
esta tesis, mientras que los que aseguran haber votado al
PSOE y al PP en las últimas autonómicas de marzo de 2004
también la apoyan, pero con porcentajes más bajos.
Esta semana, la ponencia que negocia la reforma de la carta magna andaluza en el
Parlamento autonómico va a abordar precisamente el capítulo de competencias, uno
de los más conflictivos desde el punto de vista político, junto con el de la
financiación.
¿Deben todas las comunidades tener los
mismos derechos? La pregunta suscita la respuesta más
unánime de todas las que tienen que ver con el debate
territorial en la encuesta de la Hispalense: el 87,7% está
muy o algo de acuerdo.
Al contrario pasa cuando se pregunta si Andalucía debe tener
más competencias que cualquier otra: aquí algo más de la
mitad de los encuestados (en concreto el 54,7%), tiene claro que no, frente a un 7,3% que está muy de
acuerdo y un 12,2% algo de
acuerdo. En el capítulo de los matices, la inmensa mayoría
(84,1%) de los andaluces opina que en el debate territorial
es “conveniente respetar las peculiaridades” de cada
comunidad.
El sondeo realizado por la Universidad de Sevilla revela un
dato que viene preocupando al Gobierno andaluz y a los
miembros de la ponencia desde el inicio del debate: el
elevado grado de desconocimiento o desinterés —¿o ambas
cosas?— de los andaluces en lo que se refiere a la reforma
del Estatuto de Autonomía y el debate territorial en
general. El porcentaje de personas que a cada pregunta de
los entrevistadores responde con un no sabe/no contesta es
muy elevado, en la mayoría de los casos de entre el 20 y el
30%. Esta circunstancia se da de modo especialmente agudo en
Almería, la provincia que históricamente se ha sentido
emocionalmente más lejos de la idea de Andalucía. Aquí la
apatía alcanza porcentajes superiores al 40% en la mayoría
de las respuestas. De hecho, el referéndum que en 1980
aprobó el actual Estatuto de Autonomía estuvo a punto de
frustrarse precisamente en Almería. El Gobierno de entonces
exigía que en cada una de las provincias hubiera una mayoría
absoluta de votos afirmativos —no sólo en el conjunto de
Andalucía— y eso en la provincia almeriense no se logró.
La reforma del Estatuto andaluz, que un 53,4% de los
encuestados cree algo o muy importante para la comunidad
frente a un notable 18,5% que lo califica de “nada
importante” —sobre todo votantes del PP—, debe hacerse “con
la participación consensuada de al menos PSOE y PP”, los dos
grandes partidos del arco parlamentario andaluz, que
completan IU y PA. Así lo cree el 61,1% de los andaluces a tenor de los resultados del
sondeo elaborado por la Hispalense.
Pero, ¿y si los populares se niegan a respaldar la reforma?
¿Hay que seguir sin ellos? Las respuestas aquí son menos
unánimes, aunque la mayor parte de los encuestados (el 42,6%
dice estar muy o algo de acuerdo) se
inclina por seguir con el proceso de reforma “aunque el PP
esté en contra”.
Sin embargo, hay también un elevado porcentaje de
encuestados (el 27,4%) que se muestra en contra de adoptar
esta determinación política y otro 30%
que opta por no revelar su opinión. Sobre si la oposición de
algún partido —sin especificar cuál— debería paralizar la
reforma estatutaria, los encuestados opinan en un 42,6% que
no, frente a un 26,6% que sí.
Hasta ahora, los socialistas no han logrado alcanzar grandes
acuerdos con el primer partido de la oposición, que incluso
ha decidido mantenerse al margen en uno de los apartados
clave de la reforma —la financiación— y mantiene muchas
reservas sobre el segundo asunto de calado: las competencias
de la comunidad autónoma. Las votaciones que se realizan en
la ponencia se resuelven con mayoría simple —al PSOE le
bastan sus votos, aunque ha buscado apoyos—, pero cuando se
produzca la votación final del texto la ley exige una
mayoría de tres quintos, lo que obligará a los socialistas a
pactar con, al menos, una de las fuerzas de la oposición.
Hasta ahora la más cercana a sus tesis está siendo Izquierda
Unida.