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CUESTIÓN NACIONAL EN
ANDALUCÍA |
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Sobre
el lema de la manifestación
del 4 de diciembre
Andalucía, nación solidaria.
Pero, ¿con quién y para qué?
PEDRO
HONRUBIA
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para nuestra nación
Bueno ya ha pasado el 4-D y es momento de comenzar a sacar
algunas conclusiones de los acontecimientos ocurridos en las
últimas semanas.
La primera conclusión que yo obtengo, es que el PA por fin
se ha quitado la careta y ha vuelto a demostrar de que lado
del andalucismo está, que no es otro que el regionalismo
barato y tirando pa la derecha. Lo digo porque muchos nos
habíamos dejado engañar por ese supuesto cambio de actitud
hacia el nacionalismo real, que en realidad no ha sido más
que un pequeño lavado de imagen para intentar arañar unos
cuantos votos entre la izquierda nacionalista andaluza,
aunque visto lo visto, de poco les va a servir. No se si con
esta actitud habrán conseguido acercar hacia el andalucismo
a sectores neutrales de la sociedad, los resultados de las
próximas convocatorias electorales nos lo dirán, pero lo que
es evidente, es que entre los que somos y nos sentimos
nacionalistas convencidos, lo único que han conseguido, a la
postre, es que les acabemos retirando definitivamente la
poca confianza que ya de por sí le hemos tenido desde
siempre. Todo esto viene en relación a la actitud que este
partido, supuestamente nacionalista, ha mantenido tanto en
las reuniones previas a la convocatoria de la manifestación
como en los días previos a la celebración de la misma.
Primero, alegando una supuesta falta de respuesta popular,
intentaron boicotear la inclusión de la palabra "nación" en
el lema de marcha, tirando por tierra toda la poca
credibilidad que, de cara al nacionalismo andaluz, les
pudiera haber dado la elaboración de un proyecto de estatuto
donde si recogen este término, y que saben perfectamente que
le van a rechazar de todas, todas. O sea, por si alguien
tenía alguna duda, el PA ha dejado claro que lo del proyecto
de estatuto es un gesto de cara a la galería, pero que a la
hora de la verdad, ná de ná. Posteriormente, no contentos
con esta vergonzosa actitud, se han mantenido completamente
al margen de la difusión y publicitación de la marcha, no
llamando a su convocantes a la movilización hasta dos días
antes de que llegara la fecha. Cuatro días antes del acto su
página web tan solo hacia una pequeña mención de la
convocatoria, y tres días antes habían eliminado por
completo toda referencia a la misma, lo cual nos llevó a
muchos incluso a la suposición de que finalmente habían
decidido no secundar la manifestación y hacer la guerra por
su cuenta. Finalmente la CNE del partido decidió volcarse y
confirmó la asistencia de sus máximos dirigentes, aunque el
"daño" ya estaba hecho y sus efectos no había manera alguna
de repararlos, al menos entre la opinión de los que
procuramos seguir atentamente las noticias y los
acontecimientos de los diferentes partidos nacionalistas
andaluces. Por todo esto, creo que la actitud del PA debe
servirnos a todos para no dejarnos engañar tan fácilmente en
un futuro por las estrategias políticas de estos señores
amantes del poder y la política profesional, algo que ya
defendían muchos de los integrantes de la izquierda
nacionalista andaluza, y que yo, he de confesar, no
compartía hasta la fecha.
La segunda conclusión, va más allá y, desde mi humilde
opinión, me gustaría reflexionar acerca de lo poco acertado
que ha sido incluir la palabra "solidaridad" en el lema de
la manifestación. Con esto, no pretendo en ningún momento
criticar la posición de los partidos políticos presentes en
las reuniones organizativas y que defendieron y aprobaron el
lema principal, si no, simplemente, poner en entre dicho su
conveniencia de cara a las propias ideas básicas que ha de
defender el nacionalismo andaluz. Considero que no hacia
falta poner ningún tipo de adjetivo para suavizar la palabra
nación de cara a la opinión pública, pero de haber tenido
que ceder finalmente a la opinión de quienes así lo
defendían por miedo a la respuesta de la sociedad, creo que
se debería haber usado cualquier otro menos el que
finalmente salió elegido: Andalucía nación solidaria. Si
solidaria, ¿pero solidaria con quien y para qué?. La
solidaridad es algo digno cuando se da entre iguales, pero
es vergonzosa y humillante cuando se da en las relaciones
entre explotador y explotado. Si al hablar de solidaridad
hubiéramos estado haciendo referencia a las relaciones de
nuestra nación con los pueblos oprimidos del mundo, los
enfermos de Sida del tercer mundo o las víctimas de las
catástrofes naturales que recientemente han asediado el
planeta, no solo sería algo emotivo si no que cualquiera de
nosotros firmaría y apoyaría con los ojos cerrados. Pero no,
es evidente que ese no era el objetivo de la palabra que
finalmente se incluyo en el lema. No debemos olvidar que en
la primera parte del lema se habla de "un estatuto de
primera", y, por tanto, no podemos separar al resto de su
contenido del contexto político al que esta petición nos
determina. Ese contexto no es otro que el estado español y
la reforma de los estatutos de autonomía que se van a llevar
a cabo por sus diferentes pueblos en los próximos
meses-años.
Y es precisamente en este contexto donde es del todo erróneo
para el nacionalismo andaluz hablar de una Andalucía
solidaria, pues hacerlo es lo mismo que hablar de una
Andalucía que no levanta cabeza, pues es hablar de un marco
en el que la solidaridad se escribe con las letras de la
explotación económico-colonial que este pueblo viene
sufriendo desde hace siglos. En este contexto Andalucía no
solo no debe ser solidaria, si no que ha de ser depredadora,
al menos mientras no seamos capaces de controlar nuestros
propios factores productivos y la reinversión de la riqueza
que generan los beneficios de los mismos. Hablar de
solidaridad en el estado español, es hablar de solidaridad a
"negocio hecho". Primero se hace (hacen otros) el negocio, y
luego se compensa para equilibrar la balanza. Pero en ningún
momento se mencionan ni el modo ni las causas que permiten
hacer este negocio. En este estado se entiende por
solidarias a las CC.AA. que más dinero aportan a las arcas
comunes en base a sus ingresos, dinero a partir del cual se
supone que se intentan corregir los desequilibrios
territoriales entre unas comunidades y otras. Bonito
concepto de la solidaridad, sobre todo cuando los ingresos
de estas comunidades están sustentados sobre el negocio que
hacen sus empresas vendiendo y ofertando sus bienes y
servicios en otras comunidades, entre ellas, como no, la
nuestra. Bonito concepto de la solidaridad, sobre todo
cuando los ingresos de estas comunidades se sustentan en
gran parte en lo que para ellas aportan Telefonica, Endesa,
Repsol, La Caixa, Mercadona, el BBVA, Banesto, Iberdrola,
Gas Natural, BSCH, ACS, Dragados, Sol-Meliá, NH Hoteles,
Alsina Graells, RENFE, Iberia, y demás empresas españolas
que hacen caja diariamente en Andalucía, con el dinero de
los andaluces. Andalucía, con un mercado en el que el 90% de
los productos que se consumen no están elaborados en el
interior de nuestras fronteras (frente al 68% del País Vasco
y el 63% en Cataluña, por ejemplo), con un sector financiero
controlado por los grandes bancos españoles, con el negocio
de los seguros destinado a engrosar las arcas de las
potentes empresas españolas del sector, con unos servicios
diarios (luz, teléfono, Internet, gasolina, butano, etc.) en
manos de empresas españolas, con un turismo preso de los
tour-operadores extra estatales y las multinacionales
españolas, con una agricultura diseñada para satisfacer los
intereses marcados por Europa y por el estado, con un sector
de la construcción (pública y privada) dominado por empresas
españolas, en definitiva, con una economía colonial esclava
y sumisa a los intereses del estado, ¿no es ya lo
suficientemente solidaria?. Vamos que, como se suele decir,
de lo solidaria que es, es tonta de remate. Por eso hablar
de solidaridad en el marco del actual estado español, al día
de hoy, visto lo visto, es hablar del mantenimiento del
status quo, y , por tanto, de la sumisión y humillación de
Andalucía.
Y es que la solidaridad no siempre es lo que parece. Para
mi, como ya he mencionado de pasada más arriba, existen dos
tipos de solidaridad: la solidaridad entre iguales y la
solidaridad entre explotador y explotado. Para hablar de
solidaridad es necesario hablar de la existencia de dos
factores, el que la da o solidario (quien presta su apoyo a
la causa de una persona o grupo de personas desfavorecidos y
con algún tipo de problema o marginación) y el que la recibe
o solidariado (persona o grupo de personas con algún
problema o marginación que requiere de apoyos externos).
Pues bien, la solidaridad entre iguales es aquella que se da
entre dos personas o grupos de personas, donde el solidario
no es parte directa de la causa que genera el problema por
el cual el solidariado necesita ayuda. Por ejemplo, si el
pueblo andaluz es solidario con la situación del pueblo
saharaui, es evidente que el pueblo andaluz no tiene nada
que ver en la causa que genera el problema por el cual el
pueblo saharaui necesita apoyo y ayuda, o, lo que viene ser
lo mismo, por la actitud colonial del reino de Marruecos
respecto a ellos. Por contra, la solidaridad entre
explotador y explotado es aquella que se da entre dos
personas o grupos de personas, donde el solidario SI es
parte directa de la causa que genera el problema por el cual
el solidariado necesita apoyo o ayuda. Por ejemplo, cuando
las grandes multinacionales (Nike, Adidas,etc) que tienen
fabricas en el tercer mundo aportan fondos para campañas en
favor de la lucha contra el hambre en estos lugares del
planeta. O por ejemplo, si una persona pilla a otra a posta
con su coche y luego la sube al coche para llevarla al
hospital. En este caso, la solidaridad consiste en intentar
minimizar los efectos negativos que el propio solidario ha
causado con su acción al solidariado. En el plano político,
esto no es solidaridad, es hipocresía, estafa y repartir
migajas al perro que te guía en la caza y luego come las
sobras de tu mano. Pues bien, es evidente, que la relación
de solidaridad que se establece entre Andalucía y el estado
español, es una relación de este segundo tipo, es decir, una
relación de explotador a explotado. El estado, su grandes
empresas y multinacionales, primero recogen todo el
beneficio que genera su negocio en nuestras tierras, y
luego, una vez este dinero pasa a manos de las diferentes
comunidades autónomas a las que cada empresa pertenece, se
habla de que dentro de las posibilidades de cada uno se ha
de repartir el dinero lo más equitativamente posible. No
señores, no, Andalucía no necesita la solidaridad del
estado, es el estado el que necesita la "solidaridad" de
Andalucía para seguir funcionando de la manera en que lo
hace en la actualidad. Por eso, y solo por eso, hoy por hoy,
en el actual marco autonómico no debemos conformarnos con
hablar de una "Andalucía, nación solidaria", si no todo lo
contrario, si queremos aspirar a dar vuelta a la situación
actual, hemos de empezar a hablar de una "Andalucía, nación
depredadora". Y entonces, una vez podamos controlar lo que
es nuestro, solo entonces empezar a hablar de solidaridad
con los pueblos de España, pero de solidaridad de igual a
igual, desde el respeto mutuo a los recursos que genere cada
cual con sus propios factores productivos, no de solidaridad
de explotador a explotado, como es el caso de la actualidad
y que tanto daño hace al desarrollo político, social y
económico de nuestra tierra. Ya está bien de que nos den
gato por liebre, y encima sean ellos los que queden como
bondadosos y solidarios. Que uno ya se cansa de escuchar
aquello de que Andalucía es una tierra pobre y
subvencionada.
De todas maneras, considero que el lema apropiado hubiera
sido el siguiente: "Por un estatuto de primera. Andalucía
nación". Con ello hubieran quedado plenamente representados
todos los intereses presentes en la marcha. Por un lado
habría quedado claro que la intención de la movilización es
la de alcanzar un estatuto de máximos al límite de lo que
acepte la constitución española, y en pie de igualdad con el
estatuto que más competencias tenga sea del lugar que sea.
Por otro lado, habría quedado claro, que todos los
asistentes defienden y sienten Andalucía como una nación,
independientemente de lo que diga o deje de decir la
constitución y el estatuto. Y si al PA o IU no les gusta,
pues que no hubieran convocado y punto.
VIVA ANDALUCÍA LIBRE Y SOBERANA!!!!
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