Colectivo de Unidad de los Trabajadores
por un BLOQUE ANDALUZ DE IZQUIERDA

n
 CUT
Qué es la CUT
Qué defiende
Organización
Documentos
Únete
Institucional
Agenda
 SECCIONES
Recursos
Contactar
Enlaces
Ley de Partidos

Ilegalizar, una tarea inútil

JUAN MANUEL SÁNCHEZ GORDILLO*

 

Prohibir es siempre reprimir. Prohibir la realidad es propio de esquizofrénicos y una tarea inútil que no puede conducirnos más que al fracaso y al abismo.
 
En estos momentos tan ultraconservadores donde no hay más discurso que el pensamiento único es imprescindible decir la verdad no solo porque sea revolucionaria sino porque es el único asidero del pensamiento crítico que pueda romper con tantas alienaciones impuestas por los señores que controlan el poder.
 
Decir la verdad de lo que uno piensa y siente es por otra parte en esta sociedad de encefalograma plano peligroso y hasta temerario porque los "torquemadas" de lo "políticamente correcto" te pueden señalar con el dedo y mandarte directamente a la cárcel o propiciar tu linchamiento público.
 
Pero a pesar de esto y otros muchos pesares diré lo que pienso, les guste o les disguste a los señores del orden establecido y cueste lo que me cueste porque el silencio aquí y ahora es complicidad y un hecho política y humanamente abominable.
 
La ilegalización de Batasuna es una barbaridad política propia tan solo de los ciegos que no quieren ver. Y es una barbaridad se siga el camino de "la ley de partidos políticos" que atenta contra derechos esenciales que la propia Constitución consagra como son la libertad de expresión y la libertad de asociación o sea por el camino seudojurídico del Juez Garzón que con sus exhibiciones no hace más que demostrar que la ley y su aplicación no es más que la dictadura miserable de la clase dominante.
 
Yo no voté la Constitución porque había y hay aspectos fundamentales que no comparto y porque en aquellos momentos estaba en la cárcel, pero me da mucha rabia que los fundamentalistas que consideran la Constitución como un dogma inamovible sean quienes la pisotean cada vez que le sale de sus caprichos y de sus intereses. No creen ni en sus propias leyes, tal vez porque la burguesía no tenga más creencias, ni más sentimientos ni más ley que la de sus cajas fuertes.
 
La Ley de Partidos Políticos es un golpe de Estado a la propia legalidad que dicen proteger las fuerzas más reaccionarias que van de la mano de las consignas del imperialismo desde el 11 de Septiembre con una arrogancia y chulería muy cercanas al fascismo.
 
Y si esta ley de partidos es golpista y liberticida no puede ser inocua su aplicación, por eso es normal que no se pueda entender para nada a los partidos que como Izquierda Unida dijeron no a la ley y ahora no sabemos por qué miedos, presiones o incoherencias se abstienen, ya que la ética más elemental exige cambiar esa ley en cuantas ocasiones se pueda y por todos los medios a nuestro alcance ya que estamos hablando de dejar sin expresión política a más de 200.000 personas, nada más y nada menos.
 
Pero además ilegalizar Batasuna no sirve absolutamente para nada, si acaso para echar leña al fuego, romper puentes y radicalizar un conflicto político que de una puñetera vez debe ser reconocido como tal. No reconocer la naturaleza política del conflicto existente en Euskadi es como el avestruz meter la cabeza bajo el ala y desde ahí es imposible construir ninguna salida hacía la paz.
 
Y ese conflicto radica en que una parte más o menos importante de la nación vasca quiere que se reconozca al pueblo vasco el derecho de autodeterminación que le permita decidir su futuro desde sí mismo.
 
Creo que la solución a este conflicto político tiene que pasar por tanto por una solución política en la que puedan dialogar todas las partes en conflicto para intentar encontrar una salida que desde luego ha de pasar por el reconocimiento de este derecho democrático admitido internacionalmente entendido "como la libertad que tiene cada pueblo a decidir en cada momento la cantidad de soberanía que quiere ejercer y si quiere federarse o confederarse al Estado español o a cualquier otro Estado o si por el contrario quiere la independencia absoluta y formar Estado propio".
 
Si para reconocer este derecho ha de reformarse la actual constitución en sus títulos Preliminar, II, III, IV, VII, VIII, IX y X y el Estatuto, para llegar a un estadio político realmente diferente al actual que permita otras reglas del juego donde todas las opciones políticas tengan espacio suficiente desde donde actuar no ya en Euskadi sino en cualquier otra nación de las que forman el Estado español... hágase sin tantos complejos ni tantas monsergas.
 
Creo que rompiendo el mito de que la Constitución y los Estatutos son inamovibles estaremos en muchas mejores condiciones para abordar no solo el problema en Euskal Herria sino en el Estado español donde las otras naciones que lo componen necesitan tener la posibilidad real de ejercer su soberanía hasta donde sus pueblos decidan.
 
El actual estado de las autonomías está ya más que obsoleto y querer imponerlo por la fuerza choca con la realidad y los sentimientos de unas naciones más o menos emergentes que en cualquier caso deben gozar de la libertad que les permita fijar por sí mismas sus horizontes futuros y sus señas de identidad.
 
Desde ahí si puede abordarse el problema hoy de la violencia en Euskadi y llegar al abandono de las armas por parte de ETA pero también estaremos evitando otros conflictos que más temprano o más tarde pueden darse en Cataluña, Galicia o Andalucía.
 
La Globalización entre otros efectos trae el recorte de soberanía a los pueblos y naciones de este planeta ya que hay un trasvase continuado de esta soberanía, de la capacidad real de decidir que está pasando de la esfera de lo político al Mercado que es quien realmente a través de sus multinacionales, FMI, Banca Mundial, OMC o la Trilateral deciden los cultivos que se han de sembrar, las industrias que tienen que desaparecer, el hambre que se tiene que sufrir o las guerra que hay que declarar y en el lugar concreto de este planeta que habitamos donde se tienen que producir. No es ninguna tontería en este contexto de perdida de soberanía de los pueblos y naciones de reclamar espacios reales de decisión... para hacer posible otro modelo de desarrollo y otro modelo de sociedad... pero en cualquier caso lo que me parece estúpido es aferrarse a unas estructuras donde no se sientan cómodos los pueblos entre otras cosas porque los pueblos tendrán siempre el derecho a subvertir.
 
Pero además es que la paz no tiene otro camino que el de la libertad y el crecimiento de los derechos sociales y nacionales de los pueblos, nunca desde su prohibición, represión, recorte o ignorancia.
 
Algunos partidos defienden un Estado Federal pero ese Estado no es posible desde la actual Constitución española y desde luego es evidente que cualquier forma de federalidad tiene que venir previamente desde un referéndum en el que cada uno de los pueblos y naciones manifiesten su voluntad para dar lugar a esa federalidad y puede haber naciones que no quieren acogerse a esa federación y desde luego esas naciones tendrán siempre el derecho innegociable a ser independientes.
 
Cualquier modelo de Estado que se defienda ya sea federal o confederal pasa por esta libertad esencial que indudablemente no se le puede negar a ningún pueblo ni hoy, ni mañana, ni nunca.
 
Por tanto el camino de la paz no puede nunca venir desde la negación del contrincante o del enemigo y mucho menos de su derrota o aplastamiento sino desde el diálogo, la negociación y el encuentro por muy duro que este sea y aunque la distancia entre esos oponentes o enemigos sea aparentemente insalvable.
 
Ilegalizar lo que no le gusta, odia o teme ha sido siempre una tentación del poder que no es solo rematadamente inútil para la paz sino una magnífica estupidez cuyos efectos han sido siempre contrarios a lo que se busca. La paz es algo mucho más complicado y desde luego infinitamente más serio.  
 
La paz solo puede venir desde la tolerancia, la generosidad, la inteligencia y la justicia.

* Juan Manuel Sánchez Gordillo es Portavoz Nacional de CUT-BAI y Alcalde de Marinaleda