Tras la brutal destrucción del Líbano por el ejército israelí, el Gobierno español manda tropas para cumplir la resolución 1701 de Naciones Unidas. Con este hecho, el Estado español se pone de nuevo al servicio de los planes del imperialismo para la zona, legitimando las agresiones israelíes y las ocupaciones de Palestina y Líbano por parte del ejército sionista.
Estados Unidos e Israel no quisieron saber nada acerca de la ONU durante gran parte del tiempo que el Tsahal bombardeaba carreteras, hospitales, universidades, refinerías, centrales eléctricas, etc, en Líbano. Incluso, llegaron a matar a cuatro cascos azules, sin que la ONU hiciera nada efectivo. Cuando la resistencia libanesa, liderada por Hezbola, frenó la ofensiva terrestre israelí, destruyendo decenas de tanques israelíes, Israel y EE.UU. se vieron forzados a cambiar de rumbo, permitiendo que apareciera la derrota israelí en esta guerra como un acto de obediencia a una resolución de la ONU, la 1701.
La resolución nace sin credibilidad y es absolutamente injusta y desequilibrada hacia los intereses de Israel y el imperialismo. No condena la agresión israelí ni obliga a reparar los daños que ha causado. No obliga a Israel a abandonar las granjas de Shebbá, territorio libanés ocupado ilegalmente y lugar donde fueron capturados los dos soldados israelíes. Lo que sí deja claro esta resolución son aquellas tareas que el imperialismo quiere terminar de imponer en Oriente Medio para continuar su estratega de recolonización, en la que se inscribe el plan sionista de ocupación de los territorios palestinos. De este modo, exige el desarme de la guerrilla de Hezbolá, la única que ha defendido al pueblo libanés en este último conflicto.
Esa es la realidad. La ONU es una herramienta de legitimación de las agresiones imperialistas y el Gobierno de Zapatero, al igual que el de Aznar, sigue obediente los dictados del imperialismo. Desgraciadamente, hay sectores en la izquierda que se han tragado la mentira de que las tropas de la ONU van allí para impedir una nueva guerra. El problema es que la propia historia reciente desmiente esta visión. No es la primera vez que hay tropas de la ONU en Líbano. De hecho, las tropas de la ONU llevan 28 años desplegadas. Casi tres décadas en los que Israel ha invadido tres veces el Líbano (1978, 1982 y 2006), manteniendo ocupado el sur del país 18 años sin que la las fuerzas de la ONU hicieran nada efectivo por expulsarlas. Como tampoco impidieron las matanzas de Sabra y Chatilla donde 3.000 mujeres, ancianos y niños fueron asesinados impunemente por la falange libanesa con la protección del ejército israelí del entonces general Ariel Sharon.
Y las tropas españolas, en el Líbano, cómplices de esta farsa. ¿Cómo se puede defender la paz si no se acusa siquiera al estado terrorista de Israel de romperla sistemáticamente? No se puede plantear el conflicto árabe-israelí desde una óptica neutral, como si fuera un conflicto entre iguales, estando contra la violencia y por la paz en abstracto, como algunas ONG’s plantean. Israel es una gran base militar del imperialismo contra la nación árabe construida en base al robo, el saqueo, el expolio y la limpieza étnica. Cuando unos llegan a las casas de los otros, los echan, los violan, los torturan, los asesinan, no se puede pretender que encima las víctimas, los palestinos, se queden callados y acepten sumisamente esta barbarie.
Sin embargo, esto es lo que la ONU y la Unión Europea exige a palestinos y libaneses: que reconozcan la legitimidad del agresor, acusándoles de terroristas si se defienden y por supuesto, que se desarmen. Hay que decirlo alto y claro, ni Hezbolá ni las milicias palestinas son terroristas. Es Israel y el imperialismo que está detrás quién ejerce el terrorismo de estado desde hace décadas.
Y por ello, no somos neutrales, estamos con el pueblo árabe contra el imperialismo y el sionismo y por una Palestina laica y democrática. Y llamamos por tanto a los trabajadores a que derroquen el régimen sionista y las monarquías petroleras aliadas del imperialismo en el marco de la lucha por una federación socialista de oriente medio.