"La
dialéctica hoy se hace clara entre
quienes militan por la paz y entre
quienes militan por la guerra. Entre
quienes militan por la abolición de
todos los abusos y desigualdades y
quienes militan por la explotación y
las hambres. En definitiva, entre
quienes militan en y para la vida y
quienes militan en y para la muerte.
No hay neutralidad posible. Los
hombres y los pueblos han de optar por
una u otra alternativa"
Juan
Manuel Sánchez Gordillo (alcalde de
Marinaleda).
El
pasado 31 de marzo, un grupo de
personas de diferentes colectivos políticos
y sociales de Madrid, emprendimos un
viaje hacia el sur con el objetivo de
acercarnos y participar en un
"domingo rojo" en uno de los
proyectos de transformación social más
enriquecedores que se desarrollan
actualmente en el estado español: el
pueblo andaluz de Marinaleda. Un
pueblo simbólico en la memoria
colectiva, evocador de marchas,
ocupaciones y huelgas de hambre que
durante décadas han desarrollado los
jornaleros del campo reivindicando
tierra, trabajo y libertad. Pero también
un pueblo que, más allá de los símbolos,
es una realidad palpable de lucha,
socialismo y, sobre todo, de dignidad.
Una dignidad que, de una forma
sencilla pero tremendamente emotiva,
puede sentirse apenas llegar el pueblo
y caminar por calles que portan los
nombres imborrables de "León
Felipe", "Mariana
Pineda", "Salvador
Allende" o "Ernesto Ché
Guevara". Una dignidad que se
manifiesta tanto en las palabras como
en los hechos, y que -trascendiendo la
problemática propia- asume
solidariamente las reivindicaciones
populares de Brasil, Perú, Chiapas,
Cuba ... La misma dignidad que
identifica a los pueblos que luchan
construyendo futuro, y que saben del
valor incalculable de la solidaridad
internacionalista. En el transcurso
del fin de semana que duró el
encuentro, pudimos conocer a través
de militantes del Sindicato Obrero del
Campo (S.O.C.) la historia de los
diferentes logros que se han ido
materializando en el pueblo. Así, el
primer día visitamos la finca del
Humoso, propiedad del Duque del
Infantado, "tantas veces grande
de España", y que después de
muchos años de intensa lucha fue
finalmente ocupada por los jornaleros
de Marinaleda. Dos leyendas presiden
la entrada del cortijo: una que
exclama "Tierra y utopía",
enmarcando un mural con la figura de
dos campesin@s en marcha; y la otra,
que reivindica -por si a algún noble
o lacayo no le hubiese quedado claro-
que "Este cortijo pertenece a los
jornaleros en paro de Marinaleda".
En la
nave central del cortijo, un compañero
del S.O.C. explicó la historia de la
finca y de la cooperativa, así como
del proyecto social por el cual han
luchado durante tantos años los
jornaleros andaluces. Una historia
colectiva de marchas y ocupaciones de
tierra, de enfrentamientos con la
guardia civil, de huelgas de hambre y
encarcelamientos. Una historia en suma
de lucha y resistencia, que trascendió
por primera vez a la opinión pública
el 14 de agosto de 1980, cuando 700
vecinos del pueblo estuvieron en
huelga de hambre durante 13 días con
el objetivo de denunciar las
condiciones de explotación, paro y
miseria del campo andaluz. Unas
condiciones determinadas por la
desproporcionada desigualdad en la
distribución de la tierra,
concentrada en grandes latifundios,
propiedad de algunas nobles familias,
y cuya explotación estaba asociada a
unas relaciones de producción de carácter
cuasi-feudal. Como muestra, señalar
que -según datos publicados en el
diario "El País" en
noviembre de 1980- la concentración
de la tierra en ese año en Andalucía
era mucho más acusada que en la
segunda República. El alcalde de
Marinaleda, Juan Manuel Sánchez
Gordillo, sintetiza así las causas
políticas de aquella huelga:
"Nuestra
lucha se plantea en un momento en que
la situación socioeconómica llega a
extremos insoportables. De una parte
los fondos del Empleo Comunitario este
año se han reducido al 50 por 100, no
habiendo correspondido a más de 200
pesetas por jornalero y día, lo que
ha empujado a familias enteras a
mendigar casa por casa para poder
vivir. Entonces, ante esto iniciamos
varias acciones de protesta,
principalmente cortes de carretera,
que si bien no fueron de gran
efectividad, trajeron como
consecuencia la intervención de la
guardia civil en repetidas ocasiones,
y con ella la represión. Después de
llevar a cabo estas acciones, en una
asamblea de 1.500 vecinos se decide la
huelga de hambre. ¿Qué es lo que hay
detrás de la huelga de hambre? : en
primer lugar, tapar el hambre, es
decir, que con la huelga queríamos
combatir precisamente el hambre física
que padece nuestro pueblo, ello a
pesar de ser nuestra comarca una zona
rica, muy rica; en segundo lugar, con
nuestra acción lo que hacemos es
volver a poner el dedo en la llaga del
problema de fondo que tiene Andalucía,
esto es la TIERRA, la reforma
agraria".
Una viñeta
publicada en un periódico andaluz en
esas fechas, sintetizaba
expresivamente la diferencia entre
quienes asumen resignadamente las
condiciones de explotación y quienes
plantean la lucha contra la misma:
"Marinaleda: 800 vecinos en
huelga de hambre. El resto, en hambre
solamente".
A esta acción, siguieron otras,
profundizando la lucha por la
reivindicación de la tierra, que
cuajaron finalmente en la ocupación
definitiva de la finca del Humoso,
propiedad del duque del Infantado.
Se organizó entonces, el trabajo
colectivo mediante la creación de una
cooperativa popular, y la explotación
de una tierra que hasta entonces era
en gran parte baldía. Actualmente, se
cultivan 1.200 hectáreas, en las que
se plantan mayoritariamente olivos,
aunque también se destinan pequeñas
parcelas a otros cultivos (ajo, algodón,
pimientos, alcachofas...), cuya
siembra, a pesar que económicamente
no es rentable, está destinada
fundamentalmente a mantener puestos de
trabajo. Asimismo, tienen unas pocas
cabezas de ganado (ovejas). Cabe
resaltar que los jornaleros siguen sin
tener la propiedad nominal de la
tierra, pero sí la propiedad
efectiva, sin pagar ninguna renta a
los propietarios: "Esta tierra
no es propiedad nuestra, es del duque,
pero la trabajamos nosotros porque
seguimos en ella. En un momento, ellos
pensaron: ya que no se van ni a tiros,
le damos la tierra, nos pagan la renta
y a correr, pero nosotros no pagamos
un duro, ni lo vamos a pagar".
La
cooperativa la integran hoy en día
unas 70 personas del municipio, pero
además, trabajan jornaleros de otras
partes en las épocas de mayor
producción. En este sentido, se ha
erradicado el sistema de las peonadas,
eligiéndose de forma asamblearia a
los jornaleros que son precisos. Otro
aspecto a remarcar es que ninguno de
los miembros originales de la
cooperativa, tiene derecho a la
propiedad individual de la tierra, ya
que supondría erosionar el proyecto
colectivo popular: "Nosotros
vimos que si, una vez conseguida la
tierra, la dividíamos, nos dividiríamos
a nosotros mismos, dividiríamos el
movimiento y cada uno sólo se ocuparía
de lo suyo. Por eso, nadie tiene
derecho a coger su pedazo de
tierra".
Finalmente,
a una pregunta sobre las razones que
esta dinámica no se hubiese
reproducido en otras partes del campo
andaluz, con similares condiciones de
miseria y explotación, la respuesta
del responsable del S.O.C. es tan
escueta como contundente: "Por
la lucha, porque nosotros nos
mantuvimos luchando cuando otros no
siguieron".
Después de la visita de la finca, y
tras almorzar en la casa del pueblo
del S.O.C., nos trasladamos a la
televisión local, gestionada mediante
trabajo voluntario y por los vecinos,
mayoritariamente jóvenes. En un
programa, "Línea directa",
el que el alcalde del pueblo comenta
habitualmente aquellos aspectos de
interés para la comunidad (desde la
siembra del ajo a las contradicciones
del imperialismo y la posible tercera
guerra mundial), participó un compañero
del grupo visitante .
En el transcurso de la entrevista,
tanto la presentadora del programa
como el propio Sánchez Gordillo, se
interesaron por el trabajo
desarrollado por los distintos
colectivos en Madrid, así como por la
opinión del compañero sobre
Marinaleda y otras cuestiones de interés
político y social.
Posteriormente,
el concejal de Obras Públicas, explicó
y enseñó los diversos proyectos en
marcha, particularmente el programa de
autoconstrucción de viviendas,
mediante el cual los vecinos que lo
necesiten pueden acceder a una
vivienda mediante su propio trabajo.
La Junta de Andalucía realiza un préstamo
al futuro propietario (pagadero en
veinte años) para la realización de
la obra, el ayuntamiento cede
gratuitamente los terrenos, facilita
los materiales y nombra a un
arquitecto (quien propone un proyecto,
que es discutido por los vecinos) y a
un albañil cualificado, quienes serán
los responsables de la construcción.
De ahí en más, cada vecino sólo
tiene que poner su trabajo. De esta
forma, al tiempo que el
auto-constructor va trabajando, se le
descuenta el valor total de la
vivienda, y así al parado se le
proporciona trabajo y vivienda, al
mismo tiempo que se le permite elegir
cuanto puede pagar cada mes hasta que
la vivienda sea de su propiedad .
Un aspecto original del proyecto
consiste en que, una vez terminadas
todas las viviendas previstas, el
derecho a elegir la casa se establece
en función de las horas de trabajo
contabilizadas.
Es decir, aquel vecino que haya
trabajado más, es el que tiene
derecho a elegir en primer lugar su
vivienda.
Otras
obras que se están desarrollando en
el pueblo son un parque de 55.000
metros cuadrados, y un anfiteatro con
capacidad para 1.500 personas, lo que
constituye en ambos casos
indudablemente todo un logro,
considerando que el municipio tiene
2.500 personas. Asimismo, pudimos
visitar algunas obras ya acabadas,
como las instalaciones deportivas: el
gimnasio, las canchas de deporte, el
estadio de fútbol -cuya limpieza
después de cada partido corresponde
al concejal de deportes- o la piscina,
cuyo abono para los habitantes de
Marinaleda tiene el precio de 300
ptas. para el conjunto de la
temporada.
Posteriormente en el ayuntamiento, se
celebró una reunión de
aproximadamente hora y media con Juan
Manuel Sánchez Gordillo, quien explicó
sintéticamente la historia de lucha
del pueblo:
"Nosotros
pertenecemos a un sindicato: el
Sindicato de Obreros del Campo
(S.O.C), que es el primer sindicato en
el mundo rural andaluz por delante de
Comisiones y UGT. En su origen, en un
principio, había gente de diferentes
tendencias: maoístas, anarquistas,
socialistas. A partir de estas
tendencias, el sindicato recoge un
poco el espíritu de la
asamblea".
"Nosotros nos levantamos al
grito de ¡la Tierra para quien la
trabaja¡, y hemos hecho muchas
ocupaciones. En el año 79, nos
presentamos a las primeras elecciones
democráticas. No nos gustaba ninguno
de los partidos que había, no nos
gustaba el partido comunista de
entonces, y nos presentamos con una
cosa que es la CUT, el Colectivo de
Unidad de los Trabajadores. Y desde
entonces seguimos acá".
"¿Cómo empezamos a trabajar?.
Alrededor del problema del paro,
alrededor de problemas concretos.
Nosotros nos reuníamos en asambleas,
ocupábamos las oficinas del paro, nos
movilizábamos y fuimos consiguiendo
cosas con las movilizaciones. Y nos
dimos cuenta de que la asamblea es un
elemento muy importante: en las
asambleas decidíamos las acciones,
que hacíamos después, y luego
reflexionábamos sobre lo hecho. Y en
un momento dado, nos planteamos
presentarnos al ayuntamiento. Porque
nosotros pensábamos que el poder de
la izquierda no podía ser igual al
poder de la derecha , y es que en
Andalucía, las clases sociales están
muy claras, los terratenientes están
clarísimos, todos esos duques como la
duquesa de Alba y la madre que los
trajo. Y así, ese poder asambleario
que se había creado a través del
sindicato y a través de las luchas
del paro, lo trasladamos al
ayuntamiento".
"Y desde la fecha aquí
estamos, con algunas condiciones: que
los que ocuparan cargos serían los últimos
en recibir beneficios y los primeros
en la lucha, y que la asamblea es el
órgano máximo de decisión a nivel
político y sindical. Asamblea, no de
afiliados, sino abierta a todo el que
quiera participar en el pueblo.
Entonces, así el sindicato se
constituye conjuntamente con el
ayuntamiento en una especie de poder
del pueblo, en el que la asamblea es
el poder legislativo y ejecutivo, y el
que se moviliza al mismo tiempo. Y por
eso es que, por ejemplo, cuando el
sindicato ocupa una finca, es el
ayuntamiento también ocupa la finca:
nosotros hemos hecho plenos públicos
en las ocupaciones con la guardia
civil detrás de nosotros".
"Y
así hemos hecho un recorrido de
lucha, ¿por qué?, por la tierra,
porque la única forma de conseguir de
trabajo de forma continuada es con la
tierra. Así que nos preguntamos, ¿quien
tiene tierra?: el duque del Infantado,
que tiene 17.000 hectáreas en Andalucía.
Entonces fuimos a ocupar la finca, la
estuvimos ocupando un montón de años:
guardia civil, denuncias, problemas,
hasta que conseguimos la tierra , que
nos decían que era una utopía, pero
luego con el tiempo y la lucha se vio
que la utopía si se persigue se puede
conseguir. Entonces, conseguimos la
tierra mediante lucha, que es la
primera vez en todos los años de
historia de Andalucía que se consigue
la tierra mediante lucha y además los
trabajadores se quedan en esa tierra.
La
tierra para el que la trabaja aquí se
hizo realidad. Entonces es una pelea
que hemos llevado como sindicato y
como ayuntamiento, y mediante la
asamblea como órgano de decisión. Y
luego también hemos aprovechado el
ayuntamiento para muchas otras cosas,
aquí no se había hecho nunca
vivienda pública, y ya han visto
nuestro proyecto de vivienda. Así,
hoy cualquier joven cualquier pareja
que se quiera independiza, nos pide la
vivienda, y la puede conseguir con su
trabajo".
"La
izquierda que nosotros representamos
es una izquierda que aspira a la
transformación de la sociedad, que
aspira a la utopía, a una sociedad
sin clases, pero esa utopía que
pretendemos de algún modo la tenemos
que hacer realidad aquí, intentar
trasladar aquí en el sitio concreto,
un poco -con todas las contradicciones
que podemos tener- que se vislumbrara
la sociedad que queremos tener. Si
creemos que la vivienda es un derecho,
que se haga realidad. ¿Puestos de
trabajo?, conseguimos la tierra,
estamos intentando desarrollar una
industria para crear trabajo. Y que no
haya diferencias entre los dirigentes
y los dirigidos. Y que haya capacidad
de respuesta colectiva ante cualquier
reto de la vida. Y bueno, cuando
tenemos un problema, se convoca una
asamblea y decimos oye, que nos pasa
esto, ¿qué hacemos?. Pues mira,
vamos a juntarnos y nos vamos a
movilizar".
"Así,
hemos desarrollado un montón de
acciones de lucha: nosotros hemos
estado en la Moncloa con Felipe González
dentro, y nos ha tenido que sacar la
policía por la puerta de atrás.
Hemos ocupado el banco de España;
hemos ocupado el aeropuerto
internacional de Sao Paulo durante un
montón de horas; hemos parado el AVE
dos o tres veces; nosotros hemos
ocupado el INEM, la Presidencia de
Andalucía, hemos hecho huelgas de
hambre, hemos hecho huelgas generales,
marchas andando, todo lo que se nos
haya ocurrido. Nosotros decimos que
cualquier método de lucha es válido
si lo entiende el pueblo y sirve para
algo. Hemos utilizado básicamente métodos
no violentos, pero si la policía
utiliza la violencia para reprimirnos,
también tenemos derecho a utilizarla
para defendernos, pero aunque nos
hayan dado muchos palos, la lucha ha
sido básicamente no violenta. Nos han
hecho procesos judiciales, un montón".
"Total que esa ha sido un
poquito nuestra pelea. En esta etapa
¿en qué estamos?. Una vez conseguida
la tierra, hemos intentado demostrar
que cuando decíamos la tierra es para
el que la trabaja era cierto, que
cuando los trabajadores tienen la
tierra son capaces de darle una
utilidad, de intentar que tenga un carácter
social, que la riqueza sea para todo
el mundo. Y desde el ayuntamiento,
intentar crear el máximo bienestar
comunitario, tenemos una piscina que
vale 300 ptas. toda la temporada;
hacemos una feria donde los camareros
somos nosotros, los cocineros, se hace
un grupo de unas 200 personas que
trabaja gratuitamente en la feria para
que la gente tenga comida barata,
actuaciones gratis, porque la alegría
también es un derecho, no es un
privilegio".
"Por tanto, nosotros
intentamos ser una izquierda
anticapitalista, que trabaje en lo
concreto, porque nosotros decimos que
la izquierda o es revolucionaria
(aunque esa palabra no se lleve),
subversiva, transformadora, o esa
izquierda no vale. Lo demás es nada.
Frente a las desigualdades de clase,
de territorios, de países, la
respuesta nos lo da el trabajo en lo
concreto. Y creemos que somos utópicos,
y que no tenemos que abandonar de
ninguna manera la utopía".
"¿Lo que ha pasado ahora en
las elecciones?, ¿pues qué se
esperaban pactando con el PSOE?. Eso
no vale, la izquierda tiene que ser
alternativa, tiene que ser utópica,
en un momento dado podrá tener más
representación o menos, pero la
izquierda tiene que tener base
popular. Esa es la izquierda que
queremos nosotros, una izquierda que
transforma, que tiene en cuenta el
territorio, en este caso Andalucía,
una izquierda que cree en la utopía,
y una izquierda que cree que la gente
tiene que encarnar los valores que
dice defender. Y a mayor
responsabilidad, mayor coherencia en
la defensa de esos valores. Yo no creo
en los que, estando en la izquierda,
viven en hoteles de cinco estrellas.
No me creo eso, porque se trata de
demostrar la solidaridad ahora, no
cuando llegue esa sociedad de la que
hablamos. Entonces, tratar de mantener
esa coherencia, que es muy difícil en
estos tiempos tan conservadores que
estamos viviendo de mantener, extender
y profundizar".
"Y por eso, verles a ustedes
aquí nos da alegría, porque muchas
veces nos sentimos como predicadores
en el desierto. Entonces, que venga
gente, gente joven como ustedes, que
están haciendo cosas, lo que
significa que han tomado partido, y
que vengan aquí porque somos un
poquito diferentes, para nosotros nos
viene muy bien. Porque vemos que la
semilla que estamos plantando, en
algunos lugares sale. Y que, bueno,
nos ha gustado que hayan venido, y
saber que en la ciudad, en unos
momentos tan difíciles como este,
también haya gente que esté
intentando, con las herramientas que
pueda, cambiar este desorden que hay.
Y ahora, la palabra la tenéis
vosotros, yo la suelto".
A
partir de esta exposición, se
desarrolló un vivo debate en el que
se fueron planteando cuestiones de muy
diversa índole. Así, sobre la
extensión del proyecto de Marinaleda
a otras partes de Andalucía, señala
Sánchez Gordillo:
"Nosotros
tenemos implantación en toda Andalucía,
tenemos gente en varios ayuntamientos,
y que intentan hacer más o menos lo
que nosotros. Lo que pasa que hay una
dificultad en la comunicación, en cómo
convencer al del otro pueblo que está
al lado y que tiene los mismos
problemas, que hay fincas enormes,
como es posible que a la gente no le dé
por ocupar esas fincas. Tenemos que
intentar comunicar nuestra experiencia
y arroparnos unos a otros, porque los
de enfrente son muy fuertes".
Otra
cuestión que se planteó fue cómo se
abordaba desde el ayuntamiento la
cuestión de la criminalidad y el
orden en el pueblo: "Nosotros
no tenemos guardia civil, ni tenemos
ahora tampoco municipal, porque el que
teníamos se ha jubilado y no hemos
puesto a otro.
Todo
el mundo, el PP, el PSOE, protestan
diciendo que aquí corresponden 4 o 5
municipales. Nosotros tenemos un
municipal, que lo heredamos del
antiguo régimen. Y lo primero que
hicimos cuando entramos en el
ayuntamiento fue decir: vamos a
quitarle la pistola no sea que se
equivoque. Entonces, se le quitó la
pistola y quedó como alguacil: un
municipal recadero, para llevar las
cartas, para traer las cartas..porque
los municipales también pueden ser
peligrosos, porque también pegan
palizas. Entonces, tendremos uno, pero
no como policía, sino en la función
de alguacil. ¿Y como se controla
esto?. Porque la gente participa en la
construcción del pueblo, en la
plantación de árboles, en el cuidado
de las calles, y por eso la gente
respeta.
Nosotros, desde que estamos en el
ayuntamiento, no hemos puesto ni una
multa a nadie, nunca. Igual la
tendremos que poner con gente de
fuera, pero bueno, los índices de
criminalidad son muy escasos, y
nosotros nos autocontrolamos en ese
aspecto".
En
relación a las contradicciones entre
desarrollo económico y ecología: "Hay
explotación de clase, económica y
explotación de recursos. Este modelo
de desarrollo se está tragando la
tierra, y está convirtiendo la tierra
en una mercancía que se compra y que
se vende. Nos estamos cargando la nave
tierra.
Así
que yo digo que la izquierda tiene que
ser ecologista, ahora bien, los
ecologistas también tienen que ser de
izquierdas, porque tienen que fijarse
en el modelo de desarrollo. Esos
ecologistas que se meten en el partido
socialdemócrata alemán o estos
ecologistas que se han metido en el
PSOE, pues yo no me creo su ecología.
Ni
al revés, tampoco. Porque este modelo
actual no sólo es tremendamente
agresivo con los seres humanos
produciendo hambre, porque este es un
sistema terrorista: no hay ninguna
organización terrorista que haya
matado más gente que el capitalismo.
Este es un sistema terrorista, pero
muy hipócrita, que destruye además
la naturaleza. Esto hay que cambiarlo
por otro modelo de desarrollo. Es como
el tema de la paz: si eres pacifista,
tienes que ser anticapitalista, porque
el sistema capitalista es un sistema
de guerra, de violencia en sus
estructuras. Así que los ecologistas
tienen que ser de izquierda, y la
izquierda tiene que ser
ecologista".
Un tema
que se suscitó fue el reparto de
trabajo entre hombres y mujeres, y la
forma en que tenía el sindicato de
abordar el papel en la sociedad. A
esto, señalaba Sánchez Gordillo,
respondiendo a la compañera que le
preguntó sobre la cuestión: "Mañana
en el domingo rojo verás más mujeres
que hombres, y en las luchas que
nosotros hemos hecho, ha habido más
mujeres que hombres. En las
ocupaciones, en las huelgas de hambre,
como en la que hicimos en 1980 cuando
estuvimos 700 personas en huelga de
hambre durante 13 días, las que más
aguantaron fueron mujeres.
Y en todas las luchas nuevas, las
mujeres ha cumplido un papel decisivo,
¿por qué?. Porque si un hombre
participaba por una casa, participaba
un hombre sólo y nadie más. Cuando
la mujer participa, tenía más
capacidad de arrastre y arrastraba a
toda la familia a la pelea.
Y luego, en la lucha concreta, la
mujer ha sido como más constante que
el hombre en las peleas, ha demostrado
más firmeza, y aunque le ha tocado más
trabajo meterse, cuando se ha metido
ha sido más firme en la lucha
concreta. Eso en la etapa que hemos
recorrido hasta aquí.
Pero
en la etapa siguiente, en la que ahora
estamos, la mayoría de gente que
tiene trabajo y va a tener trabajo,
son más mujeres que hombres.
Por supuesto, a igual trabajo, igual
salario, eso no hace falta que lo
explique.
Pero, por ejemplo, este año pasado
tuvimos la línea de alcachofas. Había,
en la nave, 6 ó 7 hombres y unas 80
mujeres. En la nave que vamos ha hacer
el año que viene de habas, tres
cuartas de lo mismo. Así que en el
trabajo que hay ahora mismo hay más
mujeres que hombres, tanto en la
industria que se está creando, como
en el campo".
Sobre otras cuestiones, como la
situación de la sanidad. educación.
medios de comunicación: "La
sanidad está regular, no hay dominio
municipal sobre la sanidad, es
potestad de la Junta de Andalucía.
Podemos reivindicar más médicos,
pero no controlamos el hecho médico.
Es como la educación, que ya nos
gustaría poder tener potestad en
esto. Bueno, pero al menos tenemos
televisión propia, y si podemos echar
alguna película sobre el Ché, sobre
Zapata, un debate, al menos algo
colamos. Aunque es tremendo con tanto
canal. Por eso intentamos desarrollar
medios de comunicación
alternativos".
Finalmente, en relación al modelo de
organización y funcionamiento del
ayuntamiento: "El ayuntamiento
se rige por lo que decide en la
asamblea. Hasta ahora ninguno de los
que estamos en el ayuntamiento hemos
cobrado nada. Cada uno tiene su
trabajo: el que es albañil trabaja de
albañil, el que es maestro como
maestro, cada uno en su cosa. Hasta
ahora ninguno hemos cobrado por
ejercer la política aquí, nadie. Y
si en un momento alguien tiene que
venir acá para desarrollar un trabajo
concreto que precisa de todo el
tiempo, hemos establecido que se cobra
la media de lo que se cobra donde
vive. Lo que no puede ser es que el
que está aquí cobre cinco veces más
que sus vecinos a los que tienen que
resolver los problemas. Porque
entonces la solidaridad es mentira. Si
uno dice yo soy solidario, hay que
preguntarle, ¿en qué casa vives tú?,
¿y en qué casa vive el que está aquí?,
¿Cuánto ganas tú y cuanto gana el
que vive aquí?. Yo he sido diputado
en el parlamento de Andalucía hasta
las últimas elecciones; yo era
presidente de una comisión del
parlamento de Andalucía, y debería
haber cobrado 450.000 ptas. o algo así.
Yo he cobrado 137.000 ptas. al mes,
porque yo quería, renunciaba a lo
otro que iba a otras cosas, y los
viajes me los pagaba yo. ¿Qué
pasaba?, que me costaba llegar a final
de mes.
Pero era lo que tenía que hacer de
acuerdo con mis principios, porque si
no me iba a mi casa y me dedico a
otras cosas, porque si no que fuerza
tengo yo para explicarle las cosas a
los que tengo al lado. Es muy difícil
luchar contra la sociedad de consumo,
cuando te dicen que la felicidad es
tener muchas cosas, cuantas más cosas
tienes más feliz eres. Y contra todo
esto hay que luchar dentro de las
organizaciones de izquierda, y a más
responsabilidad, más compromiso.
Porque los hechos son importantes. Y
tenemos que ser vigilantes en la
coherencia".
Particularmente,
desde "Casa de los Pueblos de América",
le planteamos a Sánchez Gordillo la
participación del pueblo en la campaña
que actualmente está desarrollando
nuestro colectivo por la libertad de
los presos políticos en Argentina,
realizando una breve explicación de
la misma y entregándole el dossier de
la campaña. Sánchez Gordillo mostró
su total solidaridad con los presos
políticos, enfatizando una vez más
el carácter solidario e
internacionalista de su organización.
Así, comentó que "cuando pasó
la matanza de los compañeros de Perú
a manos de Fujimori, primero mandamos
un agente a ver cómo estaba la
situación en la embajada de Madrid, y
dado que no lo veía claro, decidimos
ocupar a patadas el consulado de Perú
por acá. Nosotros, naturalmente,
somos internacionalistas, porque es
algo que creemos inseparable de ser de
izquierdas". A continuación
Sánchez Gordillo, tras firmar él
mismo los petitorios de libertad, se
comprometió a difundir e implicar a
los vecinos de Marinaleda y al S.O.C.
en la campaña.
Una vez finalizada la asamblea, se dio
por terminado el primer día de
encuentro, y tras pasar a asearnos por
nuestra "casa" (el gimnasio
cedido a tal efecto por el
ayuntamiento), fuimos a cenar y
confraternizar en la casa del pueblo
del S.O.C. Al día siguiente, la cita
era a las nueve de la mañana, con el
compromiso de participar en el domingo
rojo. El domingo rojo, como es
conocido, consiste en que l@s vecin@s
-en número variable según la
disponibilidad- dedican parte de su
tiempo de ocio a la realización de
actividades colectivas que redundan en
beneficio del pueblo: plantación de
árboles, limpieza de las calles,
construcción, etc. Estas jornadas de
Marinaleda, que ineludiblemente
suscitan la imagen de los domingos
rojos en Cuba con la figura del Ché a
la cabeza, se inician con una breve
discusión en la casa del pueblo,
donde se discute sobre la propuesta de
actividad que el día anterior ha sido
anunciada mediante altavoces. Una vez
aprobada, se pone manos a la obra, y
tras finalizar la actividad, se
retorna a la casa del pueblo, y se
realiza una pequeña asamblea donde se
debaten temas concretos que planteen
l@s vecin@s.
En este
sentido, un miembro del S.O.C., señaló
que la finalidad de los domingos rojos
no tiene que ver tanto con la economía
como con el fortalecimiento de la
conciencia colectiva: "que la
gente del pueblo nos veamos unos a
otros, nos hablemos unos a otros,
trabajemos juntos y de este modo
sentir que todo lo que se realiza en
el pueblo es responsabilidad y
compromiso de cada uno". Un
planteamiento similar al que, más de
treinta años atrás, expresaba el Ché
en Cuba cuando señalaba que "nosotros
decimos que el trabajo voluntario no
debe mirarse por la importancia económica
que signifique en el día de hoy para
el Estado; el trabajo voluntario
fundamentalmente es el factor que
desarrolla la conciencia más que ningún
otro. Y más todavía cuando esos
trabajadores ejercen su trabajo en
lugares que no les son habituales. El
trabajo voluntario se convierte
entonces en un vehículo de ligazón y
comprensión entre nuestros
trabajadores administrativos y los
trabajadores manuales, para preparar
el camino hacia una nueva etapa
de la sociedad, una nueva etapa de la
sociedad donde no existirán las
clases y, por lo tanto, no podrá
haber diferencia ninguna entre
trabajador manual o trabajador
intelectual, entre obrero o
campesino".
Este domingo en concreto, tras
darnos la bienvenida al grupo, nos
dispusimos a realizar con l@s vecin@s
-en su gran mayoría, mujeres- la
actividad prevista, consistente en la
recogida de naranjas de los árboles
plantados en la avenida principal del
pueblo. Actividad que,
lamentablemente, se malogró al poco
de iniciarse cuando se desencadenó la
lluvia, y l@s vecinos decidieron
suspenderla, y regresamos a la casa
del pueblo, para participar en la
asamblea. Esta se desarrolló en la
sala dispuesta a tal efecto, que está
decorada con diversos carteles, entre
ellos uno del Ché, y presidida por
una pancarta con el siguiente lema: "Quien
no tiene el valor de sacrificarse,
debe al menos tener el pudor de
callarse ante los que se
sacrifican".
La asamblea se inició con una breve
alocución de uno de los compañeros
del S.O.C., tras la que se inició el
diálogo -tímido al principio, fluido
después- con l@s vecin@s. Hablamos de
nuestra visita y nuestras impresiones,
nos expresaron su satisfacción que
viniese gente de fuera a conocer la
labor desarrollada en Marinaleda; nos
comentaron algunos proyectos, sobre el
trabajo voluntario, nos preguntaron
sobre nuestros colectivos..., todo
ello en un clima entrañable, desde la
sencillez de los discursos, pero
siempre impregnados de dignidad y
coherencia. Particularmente emotiva,
fue la intervención de una mujer
joven quien, ante la pregunta de un
compañero del grupo sobre como asumían
los jóvenes del pueblo el testigo de
la lucha de sus mayores, ofreció el
siguiente testimonio:
"Yo
era muy niña, como muchos de los que
estamos aquí, y fuimos creciendo a
medida que el proceso iba creciendo
también. Y tal como está ahora la
sociedad, creemos que más que nunca
es necesario continuar con Marinaleda,
porque el espíritu que aquí hay, que
aquí se vive, es necesario. Porque si
los de arriba nos están machacando,
la clase obrera siempre ha sido la
oprimida, creo que Marinaleda es un
arma de liberación. Me siento
orgullosa de haber nacido aquí y de
estar en este proceso, y creo que la
gente joven de aquí igual que yo va a
tirar para adelante en el campo,
porque lo que tenemos es muy grande. Y
nos agrada y nos sentimos muy
orgullosos de que gente como vosotros
se sienta de alguna manera, no sé,
hermanados con Marinaleda. Y nada más".
Finalizada
la asamblea, y tras almorzar en la
casa del Pueblo, emprendimos el viaje
de regreso a Madrid, con la alegría
común de haber compartido -desde la
particularidad de cada individuo y
colectivo, pero a partir de una misma
motivación de solidaridad
internacionalista- una experiencia única:
la de haber conocido y vivido un
proyecto de transformación social que
ha logrado materializar la utopía en
hechos concretos, mediante la lucha,
la dignidad y la coherencia.
Sólo
queda animar a tod@s los que puedan, a
realizar este mismo viaje, para que
comprueben por sí mismos, como se
recoge en un poema escrito por la
gente de este pueblo, que la utopía
es la mejor canción/que pueden
entonar los pobres/y el árbol que
mejores frutos/y más imperecederos
cosecha/porque traen dignidad y
decencia/y fe para seguir luchando/y
soñando en el gran espacio de los
Derechos Humanos.
Marinaleda,
la experiencia tras el símbolo
JAVIER PULIDO*
El pueblo
de Marinaleda se ha ganado por meritos
propios figurar en la historia de
Andalucía. Un cuarto de siglo de
luchas lo han elevado a la categoría
de símbolo. Con las lógicas
oscilaciones de tiempo y ámbito, según
las épocas y los espacios políticos
del momento, Marinaleda ha actuado
simultáneamente para buena parte de
la izquierda andaluza como referente;
como modelo a seguir o, en todo caso,
como experiencia a valorar. Incluso,
durante algunos años, el mito de
Marinaleda llegó a tomar tanto cuerpo
como para sobreponerse a su mucho más
interesante e instructiva realidad.
La experiencia política y social de
Marinaleda es inexplicable e
incomprensible sin la figura de su
alcalde, Juan Manuel Sánchez
Gordillo. La Marinaleda que se ha
hecho famosa y respetada y que hoy
existe, es deudora de su trabajo
militante; de sus capacidades y también
de sus carencias; de su compromiso,
sus prioridades y de su forma de
trasladar a un pequeño pueblo
jornalero andaluz su lectura política
y ética del Che.
En 1996 se publicó un interesante
libro sobre Marinaleda de Félix
Talego Vázquez, "Cultura
jornalera; Poder Popular y Liderazgo
Mesiánico. (Antropología política
de Marinaleda)"*, elaborado tras
un trabajo de campo que llevó al
autor a residir en el pueblo,
compartiendo sus vivencias y luchas,
durante un amplio periodo. El trabajo,
hecho desde el afecto, denotaba rigor
en la observación y espíritu critico
en el análisis, sin retroceder ante
la exposición de conclusiones
desmitificadoras por ninguna
autocensura. Con todas sus lucidas
reflexiones, sin embargo, el enfoque
académico de la obra y sobre todo, la
reducida experiencia política
militante del autor -que afectaban
especialmente al contexto nacional y a
la génesis política general en las
que obligadamente insertar su objeto
de estudio- dejaban el cuadro final
con demasiados blancos y toques desvaídos
como para aportar un retrato completo
y plenamente certero de la experiencia
marinaleña. Criticas injustas se
colocaban junto a otras atinadas; se
destacaban elementos criticables
secundarios mientras sólo se
mencionaban incidentalmente otros
mucho más serios. En resumen,
"demasiada antropología y poca
política".
A la hora del balance, conviene partir
de una constatación y es que la
calidad material y moral de vida de la
Marinaleda que se ha construido en
estos 25 años, la sitúan muchos
codos por encima de la media, como se
ve obligada a reconocer hasta la
prensa hostil y como acredita el odio
que despierta entre los reaccionarios
y españolistas. También es necesario
tener siempre presente que estamos
hablando de una población de sólo
2.638 habitantes; sin burguesía ni
casi pequeña burguesía local; sin
presencia previa a la Constitución
del actual modelo, de organizaciones
políticas o sociales... Estas
dimensiones, historia y composición
social y política, explican en buena
medida la singularidad marinaleña y
las aperturas sobre las que el
sostenido esfuerzo y la labor
militante de Sánchez Gordillo
-mezclando discurso, ejemplo, practica
y metas concretas- pudieron construir
la Marinaleda actual. La combinación
de ambas especificidades -social y
colectiva y personal-
interrelacionadas a partir de una
coyuntura especial, dieron lugar a la
excepcionalidad de Marinaleda.
Marinaleda es, ante todo, una
experiencia colectiva de la que, legítimamente,
se muestran orgullosos sus
protagonistas pero también es un
proceso que se ha mostrado incapaz de
expandirse y enraizar incluso en
localidades muy similares y cercanas,
como -por ejemplo- el muy próximo
pueblo de El Rubio. Marinaleda forma
parte del patrimonio simbólico y político
del SOC y de la CUT pero nadie -salvo
por ignorancia- podría pensar que
Marinaleda representa su resumen o que
incluso puede asimilarse a otras
experiencias prolongadas de trabajo
político y social como las
desarrolladas en El Coronil, Martín
de la Jara, Osuna, Los Corrales etc,
por no seguir citando casos específicos
indefinidamente.
Marinaleda ha demostrado una meritoria
capacidad de movilización estable.
Cada vez que ha sido necesario,
autobuses llenos de marinaleños y
marinaleñas han permitido
desarrollar, con las aportaciones de
otros pueblos, las acciones que han
hecho nacional e internacionalmente
conocido al SOC. La entrega,
combatitividad y solidaridad del
pueblo marinaleño se han hecho
proverbiales, elevándose a señas de
identidad del proceso popular. La
articulación de la que se ha ido
dotando, han permitido su persistencia
y desarrollo local; como a la vista
está. A la vez, toda esta practica y
esta formulación -que tan eficaz se
ha evidenciado para estos objetivos-
no ha sido capaz de crear en la
proporción debida y aparentemente
previsible, dada la riqueza y duración
de la experiencia, un numero
suficiente y significativo de cuadros
políticos formados y autónomos,
capaces de sostener por si mismos la
continuidad del proceso y sobre todo
de contribuir fuera de Marinaleda a la
implantación y expansión del
proyecto y el discurso que han
inspirado su propia practica.
Talego, en su libro citado, daba una
importancia -a nuestro juicio,
desproporcionada- a los mecanismos de
coerción y cohesión moral en el
conflicto interno local entre la mayoría
identificada y participe del proceso
popular -desde nuestro punto de vista,
en general correctos y necesarios- y
los elementos minoritarios que gráfica
y descriptivamente son allí conocidos
como la Contra. Entendemos, por
nuestra parte, que para acercarse
ajustadamente a la experiencia de
Marinaleda, ha de insertarse esta y su
dinámica en su contexto político y
social nacional -y en particular en el
de la izquierda andaluza- y que es
desde este enfoque desde donde cabe
medirla en su devenir y
comparativamente. En contraste con una
visión sociológica aislacionista,
mucho más importante y problemático
políticamente nos parece reseñar el
mantenimiento de Sánchez Gordillo
-tras tanto hecho y vivido- como
pivote central e imprescindible del
proceso.
Sustentamos esta percepción critica
desde un plano estrictamente político
y en absoluto personal, psicológico o
ético. Para un encuadre ajustado,
esta carencia ha de relacionarse con
otra general que afecta especialmente
al SOC y, en otra medida, al conjunto
de la izquierda andaluza y que deriva
de su propia y compartida historia. No
puede olvidarse que el SOC surgió
como una iniciativa política del
desaparecido PTE -insertado
posteriormente en su sindicato
general, la CSUT primero y luego el
SAT- y que, tras encarnar socialmente
y por tanto autonomizarse, les
sobrevivio. La CUT, gestación
paralela y luego sustitutiva, nunca ha
ido más allá de ser la versión
electoral y/o municipal de los
militantes que sostenían la
correspondiente implantación local
del SOC. Y este a su vez, para bien y
para mal, se ha consolidado a partir
de un muy reducido numero de cuadros
locales, esencialmente sindicalistas
jornaleros -perdidos los cuadros políticos
nacionales con la extinción de sus
referentes generales- que, con una
gran diversidad de resultados y
matices según los pueblos, han ido
construyendo a su alrededor una sucesión
de círculos concéntricos (activistas
locales, militantes, afiliados,
simpatizantes...) que le han
permitido, a trancas y barrancas,
mantener su actividad como movimiento
socio-político. Así pues, el papel
esencial de los lideres locales -esos
contados cuadros supervivientes- no es
algo privativo de Marinaleda (aunque
allí haya tomado formas particulares)
como tampoco lo es la metodología,
las perspectivas y prioridades básicamente
locales -aunque no aisladas- y sus
inevitables consecuencias plasmadas en
la desestructuración estratégica,
falta de generación y formación de
nuevos cuadros y militantes, pobreza
del debate político y del balance
colectivo general, dificultades de
expansión... Es el propio modelo
activista-asambleario -sin auténtica
organización política militante
específica- el que si de una parte,
les ha servido para transitar este difícil
periodo marcado en la Andalucía rural
por el Subsidio Agrario-PER
manteniendo una influencia social
significativa en sus baluartes y una
meritoria capacidad de actuación
fuera de ellos, de otro ha impedido
que el SOC sea capaz, por ejemplo, de
capitalizar políticamente su trabajo
impulsando realmente una confederación
sindical nacionalista o ha facilitado
que la CUT se acomode al amparo del
PCE-IU, renunciando de hecho a ser más
que su complemento y abdicando de la
tarea de construir una fuerza de
izquierda andaluza nacional. Es esta
compleja y contradictoria trayectoria
-que resumimos a riesgo de
distorsionar- la que permite entender
paradojas como la aparentemente
inexplicable coexistencia entre
actuaciones radicales y dependencias
políticas e ideológicas como las que
sucesivamente y aún paralelamente han
venido manteniendo sus protagonistas
con el extinto PCPE de Monereo;
Anguita y Rejón del PCE-IU o ahora la
Corriente Roja de IU. A todo ello,
seamos justos, ha contribuido también
la desaparición o debilidad de otras
formaciones de izquierda consecuente
andaluza, incapaces hasta hoy de
ganarse una presencia política
suficiente como para dialogar e
influir seriamente sobre esta
corriente política.
Partiendo de estos apuntes de reflexión,
es como cabe insertar otros elementos
secundarios, materiales e ideológicos,
también presentes, en Marinaleda y
casi más, fuera de ella.
En todo caso, si ya se sabe que es
imposible "el socialismo en un sólo
país" -aunque no lo sea comenzar
la construcción de la emancipación-
sería absurdo exigir lo propio
"en un sólo pueblo". Los
santos están en el santoral y no en
la vida. De Marinaleda, queda una
experiencia viva apasionante, con sus
aciertos y errores; multitud de
ejemplos; una labor militante que, aún
desde una perspectiva critica, merece
todo el respeto y mucha-mucha buena
gente. Gente nuestra, en el más
profundo, humano y sincero sentido.
Gente como la que Andalucía necesita.
27
de octubre de 2002
*
Javier Pulido es editor del boletín
digital ANDALUCÍA LIBRE