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Valoración resultados referéndum 20-F (21-FEB-05)

Fracaso del Gobierno: menos de un tercio del censo apoya el tratado

- Marinaleda: gana el NO con el 71%
- IU: tarde y mal
- Razones del NO a esta Constitución


COMISIÓN PERMANENTE NACIONAL DE CUT-BAI


Fracaso del Gobierno Zapatero: menos de un tercio del censo apoya el tratado

Sólo el 32,19% del censo electoral votó a favor del tratado constitucional en el conjunto del Estado. En Andalucía, el porcentaje de apoyo fue ligeramente superior, el 33,6% del censo. En ambos casos la tendencia es la misma: una altísima abstención, la mayor desde el fin de la dictadura (57,7% en el Estado y 59,3% en Andalucía), un significativo y sorprendente voto en blanco (6% en el Estado y 5,1% en Andalucía) y un digno resultado del No (17,2% en el Estado, con picos del 33,6 en la CAV y 28% en Catalunya). El NO alcanza en Andalucía el 11,6%, que en el caso de Sevilla y Cádiz se eleva al 12,6% y al 12,4% respectivamente.

A pesar del monopolio abusivo de los medios de comunicación, de la ingente financiación pública, de la tendenciosa campaña institucional, de la represión sufrida por la campaña del No, del apoyo de conocidos artistas y profesionales, del consenso de toda la derecha (incluida la nacionalista) y la sumisión de las direcciones de UGT y CC.OO. el Gobierno no ha conseguido movilizar a la mayoría de la población en este plebiscito.

Ha sido un revés para el Gobierno. Zapatero tenía dos objetivos en este referéndum: impulsar decididamente el Sí cara a las próximas consultas europeas, mirando especialmente a la francesa -que se celebrará antes de que concluya el verano- y ampliar su base social y electoral. Ninguno de los dos ha sido conseguido de manera satisfactoria.

Los resultados reiteran, una vez más, el divorcio existente entre un proceso de integración europea realizado por arriba y en beneficio de una minoría y los ciudadanos y pueblos de Europa.

La ratificación del tratado no tiene legitimidad puesto que no consigue el apoyo de la mayoría de la población, de la mitad más uno. No tiene legitimidad porque no han existido garantías democráticas y condiciones justas y equitativas entre las distintas opciones (financiación, acceso a los medios, información y transparencia,...). No tiene legitimidad porque los escasos cauces de expresión del NO han sido amordazados y bloqueados.

A pesar de las declaraciones triunfalistas, el Gobierno no sale fortalecido de este plebiscito. Ha tenido todo a favor, incluyendo la crisis de la izquierda, que pasa por uno de sus peores momentos en muchos años, y sin embargo, no ha logrado alcanzar sus objetivos.

- Marinaleda, único municipio andaluz donde gana el NO

El NO se ha impuesto de forma consistente en Marinaleda, localidad de la Sierra Sur sevillana, con fuerte presencia del SOC y cuyo Alcalde, Juan Manuel Sánchez Gordillo, es portavoz nacional del CUT-BAI.

El alto porcentaje de ‘noes’ (71,01%) coloca a este municipio entre los cinco primeros del Estado español -con censo superior a 1.000 electores- en el ranking estatal del NO.

Otros municipios donde la presencia política del CUT-BAI y/o la sindical del SOC se ha notado ha sido El Coronil (32% de ‘noes’) en Sevilla o Alcalá del Valle (33,6% de ‘noes’) en Cádiz. Ambos municipios se encuentran entre los cinco primeros de Andalucía en el ranking del NO.

Las y los militantes del CUT-BAI han pegado miles de carteles, repartido decenas de miles de hojillas informativas y realizando decenas de actos públicos a lo largo de toda Andalucía. Al mismo tiempo hemos participado activamente en la campaña de IU y en la unitaria de los foros sociales y plataformas por el NO.

- Izquierda Unida, tarde y mal

Lo que podía haber sido una campaña política de gran alcance para salir de la crisis y reflotar el barco de IU -torpedeado por su propia dirección al respaldar los presupuestos neoliberales del Gobierno ZP y votar en contra de la tramitación del llamado Plan Ibarretxe-, sólo va a generar mayor crispación interna y desaliento militante.

IU llegó a la campaña por el NO tarde y mal. Tarde porque Llamazares a ocho meses del referéndum todavía deshojaba la margarita entre el Sí crítico y la abstención positiva. El NO fue una victoria de las bases frente a la dirección llamazarista que no quería ‘enfadar’ al Gobierno y poner en riesgo el ‘trato preferente’ que le dispensaba. Finalmente, en el otoño, Llamazares dio su bendición al NO, pero lo hizo con la boca pequeña, como se ha visto durante la campaña.

Y mal porque, con honrosas excepciones, la campaña de IU ha estado falta de nervio y convencimiento. Mientras que el CUT-BAI y sectores del PCE llevaban meses de preparación política de sus militantes, en conexión estrecha con los movimientos sociales, la dirección llamazarista no supo ver el potencial de los foros y plataformas unitarias y planificó a prisa y corriendo la típica campaña electoral, eso sí con menor apoyo financiero y escaso aparato.

Era vergonzoso escuchar a la reportera de TVE -que lo repitió varias veces- explicando como los jerifaltes de IU estaban sorprendidos por el digno resultado del NO, ya que, esperaban mucho menos. Con tanta dosis de optimismo mejor que se hubieran quedado en casita.

Lamentablemente, no podemos dejar de pensar, en cuantos puntos hubiera subido el NO sí IU se hubiera decidido hace seis meses por impulsar, dinamizar y articular la raquítica -económicamente hablando- campaña de los movimientos sociales y plataformas por el NO; si hubiera puesto a sus miles de cargos públicos al frente de la campaña; si hubiera empezado a informar y concienciar a sus decenas de miles de adscritos y adscritas con tiempo suficiente para convertirlos en activistas del NO; en definitiva, si se hubiera dejado la piel en esta campaña en vez de haber estado instalada de nuevo en la lucha por el poder interno.

- Razones para el NO

El próximo 20 de febrero se va a votar en el Estado español la Constitución Europea. Es el primer referéndum que se celebra en Europa. Por eso
los defensores de esta Constitución -el Gobierno Zapatero, el PP y la derecha nacionalista- nos dicen que no podemos defraudar a Europa y que debemos votar a favor.

En la misma línea, los medios de comunicación corporativos en vez de ofrecer una información veraz y objetiva insisten constantemente vía tertulias y debates en que una hipotética victoria del ‘no’ paralizaría todo el proceso de integración europea y que esto entraña el riesgo de que Europa no pueda unificarse políticamente en décadas.

También las direcciones de sindicatos mayoritarios (UGT y CC.OO.) después de criticar el proyecto anterior y aún admitiendo que el actual es incluso peor nos plantean la necesidad de votar ‘si’ bajo la excusa de que es mejor tener una mala Constitución que no tener ninguna.

Pero, ¿es verdad todo esto que nos dicen?. ¿Hay justificación para tanto alarmismo?. ¿Qué sabemos de la Constitución Europea? ¿Representa un avance o un retroceso? ¿Cómo va afectar a nuestras vidas?. En vez de impulsar el ‘si’, ¿porque no se dedican primero a informar?. Estas son las preguntas que la gente se está haciendo.

En realidad, lo que hay detrás de todo esto es una brutal campaña de desinformación que busca eliminar toda posibilidad de debate y controversia y asegurar el éxito del ‘si’. La razón es evidente: no quieren debate ni información porque un minimo análisis de lo que es y representa la Constitución Europea es el mejor argumento para votar ‘no’ a una Constitución que legaliza el neoliberalismo -precariedad, privatización de servicios públicos, acabar con las pensiones y subsidios, deslocalización de empresas-, institucionaliza el militarismo -OTAN, asume la guerra preventiva de Bush, impulsa una nueva carrera de armamentos-, es antidemocrática -fue elaborada por arriba, no reconoce derechos a los pueblos sólo a los estados, no hay forma humana de cambiarla, las libertades están subordinadas al mercado y a la ‘seguridad’- y discriminatoria -no garantiza derechos básicos como el trabajo, las pensiones, la salud o la vivienda, no reconoce los derechos de las personas inmigrantes ni garantiza de forma efectiva la igualdad de mujeres y hombres.

En definitiva, esta Constitución supone una nueva agresión contra la clase trabajadora y la juventud en beneficio de las grandes empresas. Pero, además, no se trata de un ataque más. Esta Constitución está hecha para que al menos dure 50 años. Es decir, quieren garantizar por un tiempo prolongado, unas relaciones sociales, económicas y políticas favorables a los ricos. Pero esto se puede evitar, somos más y depende de nosotros. Depende también de ti.

11 razones contra este tratado.-

1) Economía de mercado, la única posible

La Constitución Europea impone el capitalismo como único sistema al santificar «una economía social de mercado altamente competitiva» (Art. 3.3). Y por si las moscas: «...respeto al principio de una economía de mercado abierta y de libre competencia». (Art. 177). Con lo que de hecho hace inconstitucional la lucha por una Europa de los trabajadores y los pueblos y legitima y ratifica la barbarie neoliberal que condena a millones de personas al paro o a condiciones de trabajo y de vida precarias, deslocaliza y cierra empresas, recorta los gastos sociales (pensiones, subsidios,...), facilita la siniestrabilidad y consagra la primacía absoluta de los dueños del dinero y las grandes empresas frente a las personas que viven de su salario.

2) El Banco Central Europeo manda

La Constitución declara competencia exclusiva de la UE «la política monetaria de los Estados miembros cuya moneda es el euro» (Art. 13.1) y encarga al Banco Central Europeo dirigirla (Art. 30.1) bajo el objetivo de «mantener la estabilidad de precios» (Art. 30.2). Y para ello el Banco Central es consagrado como una institución independiente con personalidad jurídica que será respetada por el resto de instituciones europeas y por los estados. (Art. 30.3). También se fija a nivel europeo el equilibrio presupuestario y el déficit cero que imposibilita el desarrollo de políticas sociales y el pleno empleo. Hablando en plata, un grupo de tecnócratas dirigirán desde Frankfurt sin control democrático alguno la emisión de euros y las tasas de interés (el precio del dinero). Este trasvase de soberanía impide a los estados controlar un instrumento clásico para paliar los desequilibrios sociales y redistribuir la renta como es la política monetaria. Esto significa que los gobiernos elegidos por la soberanía popular no pueden, por ejemplo, recurrir a la maquinita de fabricar dinero para invertir en obras públicas y paliar el paro.

3) Privatización de las empresas y servicios públicos

Bajo el principio de «que la competencia sea libre y no falseada» (Art. 3.2), los servicios públicos (salud, educación, transportes, comunicaciones, agua,...) y las empresas públicas estarán sometidos a las reglas del mercado. Así, no sólo quedan prohibidas «las ayudas otorgadas por los Estados miembros o mediante fondos estatales» (Art. 167.1), sino que además los países miembros de la UE, deben permitir el acceso de los grandes capitales privados a todos los sectores: «Los estados miembros se esforzarán por proceder a una liberalización de los servicios» (Art. 148) y «quedan prohibidas las restricciones a los movimientos de capitales» (Art. 156). Esto significa la constitucionalización del Acuerdo General sobre el Comercio de Servicios (AGCS), acordado por la Organización Mundial del Comercio (OMC). De este modo se realiza una declaración de condena a muerte de las empresas públicas. Las multinacionales podrán hacer y deshacer a su antojo, moviendo sus capitales de acá para allá, deslocalizando empresas, cerrándolas después de haberse beneficiado de la exención de impuestos. Se abre la puerta a la mercantilización y privatización forzada de los servicios públicos. Hospitales, vás férreas y carreteras, Universidades,... serán puestos a disposición de los capitalistas de turno bajo la lógica del beneficio a expensas de la calidad del servicio y del interés social.

4) Apuesta por el rearme, la guerra preventiva y la OTAN

La Constitución impulsa una política de rearme militar y guerra pues obliga a los estados a «mejorar progresivamente sus capacidades militares» (Art. 41.3) para lo que se crea una Agencia Europea de Defensa. Esto se debe a que la UE quiere asegurarse el acceso a nuevos mercados, a recursos energéticos y materias primas y tener áreas de influencia que respalden al euro en los mercados internacionales y para ello adopta una política de intervenciones militares. Prueba de ello es la presencia actual de tropas europeas en Somalia, Kosovo, Mozambique, Congo, Afganistán, Irak, Bosnia, Costa de Marfil… También consagra la doctrina Bush de guerra preventiva cuando afirma que la UE «podrá recurrir a medios civiles y militares» en «misiones de prevención de conflictos y de mantenimiento de la paz (...) gestión de crisis o lucha contra el terrorismo» (Art. 309.1). Estas decisiones son exclusivas del Consejo de Ministros. El Parlamento, única instancia elegida, no participa para nada en estas decisiones sobre el uso de la fuerza militar. Además, «la política de la Unión (...) respetará las obligaciones derivadas del Tratado del Atlántico Norte» (Art. 41.2) y «seguirá ajustándose a los compromisos adquiridos en el marco de la OTAN» (Art. 41.7), es decir, seguirá sometiéndose a las imposiciones de los EEUU. 

5) Derechos sociales a la baja

A diferencia de las normas que protegen la competencia y la especulación, la Carta de los Derechos Fundamentales (Parte II) no es de aplicación directa, de forma que prevalecen las leyes nacionales de cada país sobre las normas de dicha Carta. (Art. 111). Pero eso no es todo. Encima iguala los derechos sociales a los niveles de los países dónde estos están más desprotegidos. Así, hay derechos como el derecho a la vivienda o el derecho a un salario digno que ni se mencionan y otros derechos que aparecen devaluados. No es lo mismo decir que se garantiza el derecho al trabajo a decir que «toda persona tiene derecho a trabajar» (Art. 75). Lo mismo ocurre con el derecho a la salud (Art. 95). Mientras los trabajadores y trabajadoras necesitamos pleno empleo y estabilidad laboral, el texto constitucional anuncia más flexibilidad, apostando por una mano de obra adaptable «a unos mercados laborales capaces de reaccionar rápidamente” (Art. 203) y renunciando al pleno empleo (Art.205). Lejos de avanzar hacia la “Europa social” que anuncian los defensores del proyecto, vamos a retroceder. Al no existir ninguna “armonización” que garantice un mínimo común de derechos laborales y protección social por arriba, los capitalistas se aprovecharán de las desigualdades actuales para enfrentarnos unos trabajadores con otros y en nombre de la “competitividad” imponer un retroceso generalizado de los ya escasos derechos laborales.

6) Los pueblos de Europa sin derechos

El proyecto de Constitución no permite a los pueblos de Europa decidir libremente su futuro porque no recoge ni el derecho democrático a la autodeterminación, ni el derecho a la unidad territorial de las naciones sin estado, puesto que ni siquiera las reconoce, y perpetúa las fronteras estatales vigentes, impidiendo así el surgimiento de nuevos estados. Sólo nos podremos dirigir a las cinco instituciones europeas en las 20 lenguas estatales, es decir que el catalá, el euskera, el galego,... no serán reconocidos en la UE ni los ciudadanos podrán dirigirse a las institituciones europeas en estas lenguas. Tampoco dedica ningún esfuerzo a proteger los derechos jurídicos, culturales y lingüísticos de las naciones sin estado.

7) Una ‘Europa fortaleza’ que discrimina a los inmigrantes

Los 20 millones de trabajadores y trabajadoras inmigrantes que contribuyen a nuestra prosperidad son objeto de un tratamiento discriminatorio y policial: independientemente de que tengan papeles o del tiempo que lleven residiendo aquí se les priva de la ciudadanía europea y por tanto de los derechos y libertades que ella conlleva. Al mismo tiempo, se fortifican y cierran las fronteras y se les niega la «libertad de circulación».

8) Se olvida de las mujeres

No garantiza de forma efectiva la igualdad de mujeres y hombres, ni establece mecanismos reales contra la discriminación de género, ni incluye el derecho al aborto. Consagra formalmente la igualdad entre hombres y mujeres, pero son las legislaciones nacionales las que deben articular estos derechos, es decir, que cada país sigue con la legislación que tiene ahora. No se reconoce la violencia de género como una violación concreta de los derechos humanos ni se considera una forma de persecución digna de la protección del derecho de asilo. Tampoco se menciona los derechos sexuales y reproductivos de las personas, tema éste crucial sobre todo para las mujeres, ni mucho menos se reconoce la libertad de opciones sexuales o de formar uniones de personas del mismo sexo.

9) No protege el Medio Ambiente

Aunque la Constitución habla de desarrollo sostenible, las políticas económicas de la UE tienen graves impactos sobre el medio ambiente al incrementar el consumo de energía y la emisión de sustancias contaminantes. Prueba de ello es que la UE es responsable de alrededor del 24% de las emisiones de gases de efecto invernadero y la propia Agencia Europea del Medio Ambiente reconoce que la Unión no logrará cumplir los compromisos adquiridos en Kioto. Mediante una política agrícola favorable a las multinacionales agroalimentarias y contraria a la población rural, la Unión desarticula el territorio, pues empuja a la población hacia los espacios altamente urbanizados, haciéndolos crecer aún más y aumentando su impacto en el medio natural. Se apuesta por un modelo que abusa de los fertilizantes químicos y los pesticidas. En breve, se va a levantar la moratoria sobre el cultivo de trasgénicos. Así no hay sitio para la agricultura tradicional, familiar, ni ecológica. Y dentro de esta lógica el agua dulce se convierte en una mercancía que se sobreexplota hasta agotarla o salinizarla. Por último, al no apostar por el reciclaje, se aumentan cada año de forma incontrolada los residuos urbanos, industriales y de la construcción, a los que se unen los de equipos eléctricos y electrónicos. Al tener como principio la competitividad desaforada, la apuesta por el desarrollo sostenible de la Constitución es sólo un brindis al sol.

10)   Una Europa más autoritaria y represiva

Una Europa que en virtud del mercado libre va atacar salvajamente los derechos de la gente tiene necesariamente que prevenir los disturbios sociales que esa política va a provocar. Así se consagran la policía interna Europol y la fiscalía Eurojust que refuerzan el control policial y la represión y se incluye la llamada “Clausula de solidaridad» que autoriza la movilización de «medios militares» si un Estado miembro «es objeto de un ataque terrorista o víctima de una catástrofe natural o de origen humano» (Art.43). Pero queda sin definir el término terrorismo. ¿Qué es terrorismo para los gobiernos europeos? Según las nuevas definiciones tras el 11-S, incluso ocupar pacíficamente un autobús puede ser considerado terrorismo. Y, ¿qué es una catástrofe de origen humano? ¿Acaso una huelga general? Esta Constitución nos retrotrae a la vieja política de los Cien Mil Hijos de San Luis. Así esta política de represión preventiva contenida en el ámbito de la seguridad, extiende la desconfianza y el temor a las poblaciones anulando en la práctica el derecho a la privacidad, de asilo y refugio.

11)   Una Constitución antidemocrática

Toda Constitución parte de una Asamblea Constituyente elegida a tal efecto que la elabora y finalmente el proyecto es refrendado por el pueblo. La actual Constitución fue elaborada a espaldas de la gente y ni siquiera va a ser refrendada en todos los países. El mismo referéndum del 20 de febrero en el Estado español no deja de ser un fraude en el que el Gobierno y los partidarios del ‘SI’ se han asegurado previamente el monopolio de los medios de comunicación. La legitimidad de esta Constitución está en entredicho no sólo por el procedimiento antidemocrático que se ha seguido sino porque en realidad no se trata de una Constitución real, sino de un Tratado entre estados que constitucionalizan anteriores acuerdos como el de Maastricht. Además, este proyecto está destinado a regir la vida de Europa durante los próximos 50 años dado que es prácticamente imposible cambiarla al exigirse la unanimidad de todos los países que la han aprobado.

En suma, esta Constitución deja muy claro que la prioridad de este tratado es la de crear una zona de libre mercado para el desarrollo del capitalismo en interés de las multinacionales europeas, y que las cuestiones sociales y ecológicas son siempre relegadas a un segundo plano. Esto queda en evidencia cuando las medidas de protección de la libre competencia son de obligado cumplimiento, mientras que los escasos derechos sociales son optativos y los países deciden si aplicarlos o no. Se trata, pues, de una Constitución contra los trabajadores y los pueblos.