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Todos
y todas a la manifestación
Andalucía
con Palestina
Defendemos
el derecho del pueblo palestino a defenderse de la agresión
sionista
El
mundo ha contemplado despavorido cómo Israel asolaba Líbano,
asesinando impunemente a civiles y aterrorizando a todo un
pueblo, devastando sus infraestructuras económicas, sus
hogares y sus ciudades.
Las
matanzas perpetradas por el estado israelí en Líbano no ha
detenido, sin embargo, el genocidio planificado que realiza
contra el pueblo palestino,
perpetrado con la connivencia de la mal llamada “comunidad
internacional” desde hace 60 años. Los dirigentes
sionistas han convertido a Israel en una nación prisionera
de una ideología colonialista, racista y militarista,
incapaz de convivir en paz con ningún pueblo vecino y
haciendo de la limpieza étnica, del expolio, de los
asesinatos de estado y de la agresión constante su razón
de ser. Incluso ese 20 % de habitantes de Israel que son árabes
viven tratados como ciudadanos de segunda o tercera categoría.
El que fuera primer ministro de Israel, el carnicero de
Sabra y Chatilla, Ariel Sharon expresaba en 1998, más allá
de la retórica mística del “pueblo elegido”,
la naturaleza del carácter racista y expansionista del
sionismo: “Es el deber de los israelíes explicar a
la opinión pública, claramente y con valor, un cierto número
de hechos que con el tiempo se van olvidando. El primero de
ellos es que no hay sionismo, colonización ni estado judío
sin el desahucio de los árabes y la expropiación de sus
tierras”.
El
mundo lleva décadas asistiendo a la tragedia del pueblo
palestino y a su heroica resistencia, el mismo tiempo que
Israel lleva violando el Derecho Internacional y riéndose
de las más de 47 resoluciones de Naciones Unidas que le
condenan por impedir el derecho al retorno de miles de
refugiados y deportados palestinos, por continuar su política
de expulsión y robo de tierras y recursos, como el agua,
por confinar a la población palestina en guetos aislados,
auténticos campos de concentración, en donde se les
impiden los movimientos naturales de las personas y la
supervivencia económica, por la construcción de un Muro de
anexión y apartheid que termina convirtiendo a esos guetos
en auténticos campos de exterminio del pueblo palestino, en
una trágica paradoja que recupera y actualiza la visión
siniestra del Holocausto nazi. Israel, día tras día,
secuestra y asesina impunemente a indefensos niños,
mujeres, ancianos, hombres de Gaza y Cisjordania y a sus
representantes democráticamente elegidos y, a diario también,
su presencia militar en estos territorios palestinos se
caracteriza por la demolición de casas y edificios
sociales, por el robo de las mejores tierras para implantar
en ellas colonias, por el acoso psicológico y por el
estrangulamiento de la economía palestina. Las cifras de la
tragedia humanitaria son contundentes: en 2006, el 80% de la
población palestina vive en condiciones de pobreza, con
serias dificultades en el acceso a alimentos y medicamentos.
Más de 9000 palestinos están secuestrados en siniestras
prisiones de Israel, de ellos 800 son niños. Cinco millones
son refugiados y viven fuera de su tierra. En Gaza y
Cisjordania las infraestructuras civiles han sido sistemáticamente
destruidas. Israel desprecia también la Convención de
Ginebra que establece que “la potencia ocupante no
podrá transferir parte de su propia población civil a los
territorios que ocupa”.
¿Es
otra cosa esto que genocidio, terror de estado y crímenes
contra la Humanidad? Felicia Langer, abogada israelí y
Premio Nobel Alternativo lo expresaba con estas palabras: “Si
nuestros mártires del Holocausto se levantaran de sus
tumbas y vieran lo que estamos haciendo con el pueblo
palestino nos maldecirían para siempre. Es por eso que los
malhechores que actúan contra el otro pueblo son también
enemigos del nuestro”. Israel es una potencia
ocupante destructiva y sin valores democráticos ni morales.
Su fuerza proviene del apoyo político, económico y militar
de los Estados Unidos, pero también de su aliada, la Unión
Europea, que calla y acepta los crímenes de Israel y
mantiene acuerdos e intercambios comerciales y militares. En
esta lógica de apoyo y complicidad se inscribe
la injusta Resolución
1701 impuesta a la ONU, que justifica y ampara la destrucción
de Líbano por Israel y toda la barbarie ocasionada, que
militariza y legaliza la ocupación y el belicismo sionistas
e impide, mediante el envío de tropas, una solución justa
y política a las verdaderas causas del conflicto.
Por
todo esto:
Desde
Andalucía, manifestamos nuestra solidaridad con el
pueblo palestino, que, frente a la política
criminal de Israel, muestra cada día al mundo su tenacidad
para luchar por su dignidad y por su futuro. Decenas de
organizaciones sociales, culturales y políticas constituyen
la urdimbre plural y democrática de una sociedad palestina
que, sin embargo, se presenta unida y firme en su
resistencia contra
la ocupación. Defendemos
el derecho del pueblo palestino a defenderse y a resistir al
feroz aparato militar sionista.
Denunciamos
la complicidad occidental con las agresiones
sionistas. Israel es un estado patológico, que rechaza
todas las propuestas de paz, porque son un obstáculo a su lógica
de expansión territorial y responde con atrocidades y con
un absoluto desprecio por la vida y por la legalidad
internacional. Los responsables sionistas de crímenes
contra la Humanidad y genocidio deben ser juzgados por el
Tribunal Penal Internacional e Israel debe ser obligado a
reparar toda la destrucción realizada y a financiar la
reconstrucción de Líbano y Palestina.
Exigimos
el cumplimiento de lo dispuesto por
la Corte Internacional
de Justicia de La Haya con respecto a la construcción
del Muro que obliga a todos los Estados “a no
reconocer la situación ilegal resultante de la construcción
del muro y a no dar ayuda o asistencia en el mantenimiento
de la situación creada por dicha construcción”,
así como están además en la obligación para la protección
de las víctimas, “en tanto respetan la Carta de las
Naciones Unidas y la legislación internacional, de asegurar
el respeto de Israel a la legislación internacional
humanitaria como está expresado en esa Convención”.
Reclamamos al
gobierno andaluz que presione al español para la suspensión
de relaciones diplomáticas y políticas con Israel,
mientras siga cometiendo crímenes y violaciones de
convenciones y leyes internacionales, y el cese total de
intercambios comerciales y militares. Exigimos la suspensión
del Acuerdo de Asociación Unión Europea-Israel y
que los estados miembros y otros organismos como el Banco
Mundial cesen en la financiación de ninguna infraestructura
de la ocupación.
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