En
plena intifada saharaui, cuando
arrecia la represión, las torturas y
los juicios sumarísimos, la
Presidenta del Parlamento de
Andalucía, con el apoyo de Chaves y
el PSOE, visita oficialmente
Marruecos, estado que ocupa
militarmente de forma ilegal el
territorio del Sahara desde 1975
Todo
el mundo se pregunta los motivos que
tiene el PSOE para enviar a Mar Moreno
a Rabat cuando seis delegaciones
parlamentarias procedentes de diversos
puntos del Estado español han sido
rechazadas en el Aeropuerto de El
Aaiún por la policía marroquí en un
intento de ocultar al mundo las
huellas de la tortura, los malos
tratos y la represión contra la
población saharaui.
La
visita es una auténtica afrenta a la
lucha y la dignidad del pueblo
saharaui que siempre ha encontrado en
Andalucía solidaridad y apoyo. Mar
Moreno como persona puede visitar a
quién quiera, pero en calidad de
Presidenta del Parlamento representa a
todos los andaluces y tiene que
guardar el debido respeto a la
opinión pública de un pueblo, el
andaluz, que en estos momentos se
moviliza por la autodeterminación del
Sáhara.
Es
una excusa falaz el argumento de que
la visita estaba planificada con
antelación. Todo el mundo sabe que la
diplomacia se adapta a los vaivenes
políticos. Y cuando una visita
diplomática resulta inoportuna
políticamente se aplaza para tiempos
mejores y aquí paz y después gloria.
El
PSOE ha mantenido esta visita porque
desde hace tiempo su dirección es
pro-marroquí en lo que al conflicto
del Sahara se refiere a pesar de que
su base social y electoral está del
lado del pueblo saharaui. A los hechos
nos remitimos.
Al
principio de la transición, Felipe
González y su ejecutiva se declaraban
en contra de la anexión por Marruecos
y hasta viajaron a los campamentos de
Tinduf. En cuanto llegaron al Gobierno
en 1982, su política cambió de
manera radical y se convirtió en un
apoyo a la dictadura marroquí, hasta
el punto de venderle armas que luego
empleaba contra los saharauis.
El
único cambio del Gobierno Zapatero es
que ha agravado el carácter
pro-marroquí de su política. ¿Cómo
un partido que dice defender causas
justas amparadas por la ONU en este
conflicto se pone del lado del
ocupante?
El
embajador de la RASD en Argelia,
Mohamed Y. Bïssat, explica este
comportamiento del PSOE por un motivo
muy sencillo: el económico. El
embajador afirma: "La
política del Gobierno español está
secuestrada por un ‘lobby’
promarroquí que defiende sus
intereses personales, un grupo muy
reducido que ha vinculado su destino
con la ocupación del Sáhara".
A la pregunta de quiénes forman este
‘lobby’, Bissat contesta: "Es
un ‘lobby’ muy pequeño, compuesto
por antiguos responsables del PSOE que
tienen fincas en Marruecos, como
Felipe González y varios
embajadores". Sobre el
anterior ex presidente añade lo
siguiente: "González
sigue teniendo una mano muy fuerte y
su sombra sigue planeando sobre el
Gobierno actual, especialmente en
asuntos internacionales".
Al
Gobierno Zapatero, el diplomático
saharaui le critica que en diciembre
pasado se abstuviera en la votación
de una resolución sobre el Sáhara en
la Asamblea General de la ONU y que,
además, ‘obligara’ a otros
países a tomar su misma postura. "Desde
el franquismo, los únicos gobiernos
españoles que se han abstenido en una
votación por la descolonización del
Sáhara Occidental han sido el de
Franco y el de Zapatero".
No
sirve a los intereses del pueblo
saharaui que el PSOE firme
declaraciones en solidaridad con el
Sahara que no obligan a nada cuando
desde el Gobierno español no sólo no
se articulan medidas a su favor, sino
que además se pone del lado marroquí
en los foros internacionales.
Desenmascarar esta hipocresía ante su
base social y electoral puede
presionar a los jerarcas del PSOE a
que cambien de bando.