Hay
que impulsar una campaña de acciones, movilizaciones y
actos en toda Andalucía
La
Marcha exige del nuevo Estatuto andaluz la desaparición de
las bases
>
Manifiesto
del BAI en pdf
> Fotos
de la Marcha
Como
el año pasado el cortejo del BAI se distinguió por su
dinamismo, frescura y combatividad
Unas
1200 personas participamos en la tradicional Marcha a Rota,
una participación un poco menor a la del año pasado. Es
obvio que el calor de finales de mayo influye en el descenso
de participación.
Sería
conveniente realizar la marcha un poco antes -finales de
abril por ejemplo- ya que, el calor hace que mucha gente se
lo piense dos veces antes de recorrer los casi tres kilómetros
de la marcha o incluso prefieran refrescarse en la playa
antes que andar.
No
obstante, el principal problema, a nuestro modo de ver es
que para gran parte de la izquierda oficial la Marcha a Rota
se ha convertido en una fecha más del calendario, donde la
rutina y la falta de preparación se confunden con el
escepticismo. Una marcha que a menos que exista alguna
intervención imperialista de las que nos tiene
acostumbrados el Sr. Bush no genera la ilusión ni la
participación necesaria.
Sería
deseable que la Marcha fuera el pistoletazo de salida de una
campaña de movilizaciones, actos y acciones contra todas
las bases militares extranjeras en Andalucía: Rota, Morón
y Gibraltar. Esta campaña llenaría de contenido
reivindicativo todo el año y rompería esa imagen de paseo
oficial soporífero y tedioso en lo que para mucha gente se
ha convertido este evento. Desde ya anunciamos nuestra
voluntad de contribuir a hacer posible esta campaña que
dinamice y fortalezca una protesta que empieza a
languidecer.
En
2006, la 21ª edición de la Marcha ha coincidido con la
reforma del Estatuto de Autonomía para Andalucía por lo
que en el manifiesto unitario se ha exigido:
“que nuestro estatuto recoja las aspiraciones por la paz de
nuestro pueblo en su articulado y no solo en su himno, e
incluya en su texto la prohibición de establecer bases
militares en nuestro territorio y niegue la posibilidad de
usar el suelo andaluz como plataforma de agresión contra
otros pueblos”.
Andalucía
es tierra de paz que rechaza el uso de su territorio para
agredir a otros pueblos. Las bases extranjeras de Rota y Morón
son plataformas de agresión militar usadas por los yanquis
en sus guerras de rapiña. En estas bases se almacena
armamento nuclear. Andalucía debe tener poder para
decidir el futuro de las bases.
El
actual proyecto dice que la Junta «será preceptivamente
informada e intervendrá
en el proceso de elaboración, modificación y
denuncia de tratados y convenios internacionales que afecten
a materias de su específico interés. (...) Una recibida la
información podrá dirigir al Estado las observaciones que
estime pertinentes» (Art. 236), es decir, que la última
palabra la va a seguir teniendo el Gobierno central, negándonos
al pueblo andaluz la capacidad de decisión o al menos, el
poder de veto de aquellos tratados internacionales
perjudiciales para nuestros intereses, como es el caso del
Tratado bilateral con EE.UU. que consagra las bases
militares en nuestro territorio.
Este
fue uno de los mensajes del cortejo del Bloque Andaluz de
Izquierdas, un cortejo que como el año pasado fue fresco,
vivo y dinámico, con un mínimo de 300 personas -aunque a
veces llegaba a rondar las 500. Un cortejo con una gran
presencia de jóvenes y donde no se paró de saltar y gritar
consignas como “Alternativa laboral a la base militar”, Atención, atención, el
BAI entra en acción”, “Con soberanía las bases no
estarían”, “Sin nación es traición”, “Ya se
siente, ya se nota, república andaluza sin bases de la
OTAN”, entre otras muchas.
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