El
cortejo del BAI el más numeroso y
animado de la Marcha
Unas
1500 personas participamos en la XX
edición de la Marcha a Rota. Una
participación sensiblemente menor
que el año pasado. El motivo
fundamental que se apuntaba desde la
organización del evento era la
ausencia de grandes manifestaciones
contra la guerra, como sí ocurría
el año pasado.

La cabecera del cortejo del BAI con
Nines Maestro (Líder de Corriente
Roja), Fernado Guerra (Secretario
General del PCPA), Juan Manuel
Sánchez Gordillo (Portavoz Nacional
de la CUT) y Diego Cañamero
(Secretario General del SOC).
Sin
embargo, no faltaban razones para
acudir este año. El anuncio de
ampliar la base para convertirla en
el mayor centro militar de EE.UU. en
Europa y el entrenamiento de la
policía iraquí en Morón eran
motivos suficientes para que la XX
Marcha hubiera pasado a la historia
no por el número simbólico que
representa sino por la nutrida
presencia de miles de manifestantes.
Es obvio que para gran parte de la
izquierda oficial la Marcha a Rota
se ha convertido en una fecha más
del calendario, donde la rutina y la
falta de preparación se confunden
con el escepticismo: "20
años ya y que hemos
conseguido", decían
algunos. Para Llamazares, por
ejemplo, se trataba de cubrir el
expediente. De manera hipócrita se
colocó en la pancarta de cabeza
cuando no le ha retirado de
inmediato el apoyo de su Grupo
Parlamentario al Gobierno a pesar de
que Zapatero va a plegarse
nuevamente a los intereses de EE.UU.
en lo que al futuro de las bases se
refiere.
Frente al paseo oficial, contrastaba
la frescura del cortejo del Bloque.
Un cortejo vivo y dinámico, con un
mínimo de 400 personas -aunque a
veces llegaba a rondar las 600- a lo
largo del caluroso recorrido. Un
cortejo donde las banderas rojas,
andaluzas y republicanas se fundían
en un todo. Un cortejo con una gran
presencia de jóvenes y donde no se
paró de gritar y saltar.
Sin duda, es un buen comienzo para
el Bloque. El esfuerzo de traer
autobuses de la Sierra Sur (2), de
La Vega, de Córdoba, Sevilla, etc
ha valido la pena. La militancia de
Jaleo, ERA, Corriente Roja, PCPA-UPAN
y CUT han salido fortalecidas de la
experiencia y con ánimo de afrontar
el reto de construir una referencia
política viable para las decenas de
miles de andaluces y andaluzas que
se sienten anticapitalistas.
Por
la soberanía y la paz
Fuera
bases de Andalucía
20
años lleva el pueblo andaluz
reivindicando Andalucía como tierra
de paz. 20 años de marchas
antimilitaristas que denuncian el
papel de unas bases (Rota, Morón
y Gibraltar) que ponen en peligro la
seguridad de nuestras familias y que
llevan la muerte y la destrucción a
otros pueblos. Pueblos como el
de Irak, machacado por el embargo de
la ONU durante años y bombardeado e
invadido en 2003 por el imperialismo
yanqui y sus aliados.
Las
bases extranjeras en Andalucía
tuvieron un importante papel en esa
agresión imperialista. No sólo de
carácter logístico. Muchos de los
100.000 muertos iraquíes fueron
directamente asesinados por las
bombas de los B-52 que despegaban de
estas bases.
¿Y
acaso el pueblo andaluz fue
preguntado? ¿Hemos tenido la
oportunidad de pronunciarnos sobre
la existencia en nuestra tierra de
estos enclaves militaristas? ¿Se
nos ha preguntado si estamos de
acuerdo con que la policía iraquí
del Gobierno títere impuesto por el
imperialismo se entrene en la base
de Morón, a pesar del riesgo de
ataques terroristas que conlleva
para la población?
No. Al pueblo andaluz se
le niega una y otra vez la voz y
palabra. Usan nuestro territorio
como base para sus guerras y
negocios sin preguntarnos siquiera.
Gritar
hoy “Fuera yanquis de Rota y de
Morón” significa también gritar
“Que se vayan todos de
Irak”, que salgan todas las tropas
de ocupación. Tras las torturas de
Abu Ghraib y la masacre de civiles
en Faluya el mundo ha sabido lo que
significa la democracia con sabor
yanqui. Manifestamos desde aquí
nuestra solidaridad con la
resistencia iraquí que lucha contra
la ocupación. Cuando la ocupación
es ilegal, resistir es un derecho.
Zapatero
y Chaves que ganaron las elecciones
no porque inspiraran confianza sino
por la repulsa generalizada del
pueblo contra el Gobierno de la
guerra, el decretazo y el chapapote,
contra el PP, ahora siguen la
senda marcada por Aznar. Zapatero
retiró las tropas de Irak para
legitimarse y ampliar su base
social, pero a continuación dobló
la presencia militar española en
Afganistán y Haití. Con su
aprobación empresas españolas
siguen aprovechándose del expolio y
saqueo de Irak y Afganistán.
Chaves
no se queda atrás. Salió a apoyar
las movilizaciones de los jornaleras
y jornaleras contra el decretazo
para obtener su apoyo electoral,
pero ahora que su partido está en
el Gobierno de Madrid no exige que
se restituyan los derechos
conculcados a los trabajadores y
trabajadoras del campo. Chaves
sigue sin denunciar las bases
extranjeras en Andalucía ni al
Tratado bilateral que las ampara, un
tratado que firmó el dictador
fascista Franco.
Ahora
que se discute en el Parlamento de
Andalucía la reforma del Estatuto
de Autonomía es el momento de
reivindicar la declaración de
Andalucía como territorio de paz
y competencias suficientes de
nuestro Parlamento para decidir
sobre el futuro de las bases, lo que
implica el poder de vetar la
renovación del Tratado bilateral y
por tanto, el inicio del desmantelamiento
de las bases extranjeras en
nuestra tierra.
Andalucía
está mal. Continuamos con los más
altos índices de desempleo y
precariedad y los más bajos de
protección social. Somos más desierto
industrial que nunca. Nos
quieren convertir en un país de
camareros y dependientes, en un
gran hotel para el turismo. Han
desmantelado la pesca y en el sector
público las privatizaciones
(Izar, Tabacalera, etc) se han
convertido en el pan nuestro de cada
día.
Las
políticas de la Unión Europea están
destrozando la agricultura
andaluza, donde nuevamente se está
produciendo una concentración de la
propiedad de la tierra, del agua y
la semilla. Son cientos de miles los
jóvenes que tienen ante sí
un incierto futuro. Las mujeres
siguen ocupando un papel secundario,
siendo las mayores víctimas de la
marginación social y de la
explotación. Los trabajadores
inmigrantes no ven reconocidos
sus derechos y siguen siendo
ciudadanos de tercera en una Andalucía
donde el Norte construye un nuevo
Muro de la vergüenza y la
insolidaridad.
Si a todo esto le añadimos la inoperancia
del Gobierno Chaves, que no
interviene en la economía nada más
que para adaptarse a las consignas
del neoliberalismo, no nos puede
extrañar lo más mínimo lo que nos
está sucediendo.
Si
no podemos confiar en el PSOE,
tampoco la IU de Llamazares que
apoya al Gobierno ha demostrado ser
una alternativa. Ya es hora que la
izquierda anticapitalista empiece a
reagruparse. En Andalucía se
necesita una izquierda que se
enfrente a los planes neoliberales en
defensa de los intereses de la clase
trabajadora, que luche por la soberanía
nacional de Andalucía, por el
derecho de autodeterminación y la
república confederal y por un sindicalismo
andaluz de clase frente a las
componendas de la burocracia
sindical. Una izquierda que se
comprometa con los más débiles,
con las mujeres, los jóvenes y los
inmigrantes, una izquierda que luche
por nuestro medio ambiente, por la
reforma agraria, contra la
especulación, el capitalismo y el
imperialismo, por el socialismo
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